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Mikel Noval
Mikel Noval

La hora de Grecia, la hora de los pueblos de Europa

2015/07/01
En Grecia está en juego el futuro del pueblo griego y el del resto de los pueblos de Europa. La troika quiere demostrar que no hay salida fuera de las políticas de austeridad. Se trata, sin duda, de castigar a quienes, como el gobierno de Grecia, se niegan a aplicar más medidas que van en la misma línea que han llevado al desastre social en Grecia.

Ha habido un responsable político vasco (Aitor Esteban, del PNV) que ha afirmado que la oferta de la troika “era bastante generosa”. Bueno, quizás el señor Esteban piensa que lo que había que imponer a Grecia era todavía peor que lo que dice el documento oficial filtrado por la Comisión Europea, que, entre otras cosas, plantea:

  • Fuertes subidas del IVA que afectan a productos básicos o a la energía.

  • Renunciar a cambiar sin acuerdo con la troika la estructura actual de la negociación colectiva (que ha quedado destruida con los anteriores memorandums).

  • Recortes importantes de las pensiones (aplicación completa de las reformas de 2010 y 2012, retraso de cinco años en la edad de jubilación, eliminar las pensiones de solidaridad antes del fin de 2019, congelar hasta 2021 las cuantías garantizadas de las pensiones contributivas, o aprobar nuevas medidas de recorte de las nuevas pensiones antes de octubre de este año).

En Grecia se está jugando la posibilidad de una Europa diferente. Hasta ahora los partidos socialistas y los denominados de centro-derecha han utilizado los programas electorales, en el mejor de los casos, para ganar votos en las elecciones. Una vez llegados al gobierno, argumentando razones diversas, han metido el programa en el cajón y han seguido aplicando las mismas políticas de recortes de los derechos laborales y sociales, presupuestarios, rebajas de impuestos a las rentas altas y al capital, etc. Pensaban que el nuevo gobierno de Grecia era uno más y que iba a acabar jugando de la misma manera, como un estafador más. Pero se han equivocado.

El mismo señor Esteban se ha sumado a la crítica que ha hecho la troika a la convocatoria de un referéndum. El escaso talante democrático de la gran mayoría de los gobernantes europeos ha quedado de manifiesto cuando se critica al gobierno griego por consultar a la gente. La convocatoria de un referéndum es un acto de democracia que debería estar mucho más extendido. ¿Les parecerá que es más democrático imponer a los gobiernos medidas que ni siquiera se trasladan a la opinión pública? ¿Es esa su democracia?. Ahora, y por primera vez desde que Tsipras llegó al gobierno, la Comisión Europea ha hecho pública las medidas del ultimátum lanzado a Grecia. ¿por qué en estos meses no ha habido siquiera un documento oficial publicado?.

El gobierno de Grecia optó desde el principio por el acuerdo con la troika. Muchos creíamos que con la posición de la troika, que ha teorizado la necesidad de profundizar en las políticas de austeridad, era imposible un buen acuerdo.

Defendíamos y defendemos que para cambiar radicalmente las políticas es imprescindible confrontar con el poder económico y financiero, y con los políticos que están a su servicio. Por eso hemos defendido la necesidad de apoyar el trabajo de la Comisión de la Verdad que ha auditado la deuda griega. Las conclusiones del informe preliminar de la Comisión son concluyentes: la deuda de Grecia es ilegal, ilegítima, odiosa e insostenible. Como tuvimos el honor de poder decir en el Parlamento griego, la deuda de Grecia no se puede ni se debe pagar. Las conclusiones de este Informe avalan la posición de no aceptar más imposiciones y chantajes de la troika. Y se puede decir también que han sido un factor importante para explicar la posición actual del gobierno griego.

El referéndum convocado por el gobierno de Grecia es un acto valiente. Hay que confrontar con el poder económico y financiero, y hay que construir una mayoría social que lo avale. Este es el reto que nos jugamos todos y todas en el referéndum del domingo en Grecia. Demostrar que es posible confrontar con el poder y concitar el apoyo de la mayoría de la población a decir NO a las políticas del desastre. Frente al miedo y al chantaje, pedagogía y suma de fuerzas. Realmente quienes critican el referéndum tienen miedo a que se visualice que una mayoría dice no a la austeridad. Se encuentran más cómodos en salas cerradas, 17 a 1, para tratar de que ese uno acepte lo inaceptable. Es la hora de la esperanza. Es la hora de Grecia. Es la hora de todos los pueblos de Europa. OXI, ez, no.