Caja de resistencia: Molesta la capacidad de reivindicar y resistir

2018/02/13
¡Que obsesión con ELA! Más allá de cómo se resuelva la nueva interpretación de la Diputación de Bizkaia sobre la caja de resistencia, es obvio que la caja de resistencia molesta porque molestan las huelgas. No quieren huelgas. No quieren que se discutan las decisiones empresariales y de las administraciones que imponen condiciones de trabajo indignas. Molesta el sindicalismo reivindicativo y, molesta mucho más, si dispone de instrumentos que facilitan que la gente luche. Por ejemplo, la caja de resistencia.

Si algo ha hecho ELA desde que puso en marcha su caja de resistencia hace 38 años es ser transparente. Todo el mundo sabe -las Diputaciones también- que ELA tiene esa caja desde entonces. Algunos, con muy mala fe, han pretendido convertir la nueva interpretación de la Hacienda de Bizkaia en una caza de brujas contra ELA y les ha salido rana.

ELA ha vivido esta situación con la tranquilidad de quien no tiene nada que ocultar. Nuestra afiliación, por ejemplo, sabe que el 25% de su cuota se destina a la caja para apoyar a compañeros y compañeras en huelga a sostener sus reivindicaciones sin claudicar. La histórica huelga de residencias de Bizkaia es un ejemplo. Las mujeres de residencias protagonizaron una huelga durante 370 días, pero la huelga la han ganado todos y todas las afiliadas de ELA. No es posible resistir ese tiempo sin apoyo. Una afiliada de Tudela, por ejemplo, que no conoce a las huelguistas de las residencias, sabe que ha colaborado en ese triunfo con su afiliación, con su solidaridad de clase.

La realidad laboral precaria tiene cara de sufrimiento en miles y miles de trabajadoras y trabajadores y, a la vez, es un tesoro para las empresas que se benefician de ella. Las empresas -y administraciones que licitan a la baja- no renuncian a ella. Por eso ELA insiste en que el sindicalismo, si quiere hacer frente a esa precariedad, no debe renunciar a la huelga. Si todos los sindicatos tuviéramos medios homogéneos para luchar, la capacidad de respuesta sería mucho mayor. Este debería ser, en nuestra opinión, una parte esencial del debate. Sin medios, la patronal, además de imponer precariedad, trata de controlar los contenidos en la negociación de los convenios y busca la división sindica… sabiendo que la falta de medios se convierte en una gran debilidad para el movimiento sindical. Las huelgas son un síntoma del buen funcionamiento democrático en una sociedad y el sindicalismo debe innovar para estar en condiciones de pasar a la ofensiva.