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Xabi Anza
Xabi Anza

Las amistades peligrosas

2015/04/22
¿Conoce usted al gobernador de Wisconsin? Se llama Scott Walker. Y el 1% rico de los EEUU le adora. Destrozó a los sindicatos del sector público en 2011, impidiéndoles a ejercer su derecho a la negociación colectiva. Una derrota comparable a la que infringieron Reagan y Thatcher al movimiento sindical hace 35 años. El mes pasado el angelito comparó al movimiento sindical con el estado islámico. Y los ricos le hacen la ola. Porque es más probable que un sindicalista americano le quite unos dólares a un empresario americano a que un militante yihadista, cuchillo en mano, le limpie el forro.


Scott Walker es miembro destacado del Tea Party, el ala ultraconservadora, fundamentalista religiosa y ultraliberal en lo económico del Partido Republicano. Y Walker es uno de los tres políticos más significados que va a competir en las primarias del Partido Republicano para ser candidato a la presidencia de los EEUU.
Scott Walker ha estado en Euskadi. Una visita de tres días. Y en Euskadi suele ser noticia cualquier visita institucional que nos relacione con el Imperio. La visita de cualquier congresista de tres al cuarto suele serlo. Pero esta vez no lo ha sido.


¿Conoce usted a Arantza Tapia? Es la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco. Mi sindicato, el mayoritario del país, le pidió una reunión hace un año. Y todavía no ha contestado.
No hay día que Arantza Tapia no aparezca en los medios. Su actividad nacional e internacional goza de una cobertura mediática sin precedentes en nuestro sistema comunicativo. Y ningún miembro del gobierno tiene su proyección mediática.


El encuentro de Arantza Tapia con Scott Walker era uno de los platos fuertes de la visita del gobernador. Aparece en la agenda pública que éste pública en la web. De esa visita no ha trascendido nada. Tan sólo una breve reseña en la web y un artículo que lo cita el pasado fin de semana en un diario del grupo Noticias.


El silencio mediático sobre ese encuentro clama al cielo. Salvo que alguien nos conceda una explicación más plausible, lo que podemos concluir es que ni el gabinete de Tapia ni el de Walker han querido dar cuenta pública al encuentro.
 Lagarto, lagarto.


¿Conoce usted a Miguel Ángel Lujua? Es el presidente de la patronal vasca. Ni se sabe las veces que coincide con la consejera en saraos de todo pelo.
Lujua elige muy bien los temas de que habla: en una crisis sin precedentes no ha hablado mucho de la falta de crédito que ahoga a miles de empresas de nuestro país; ni sobre la corrupción política y económica; se ha inventado la hostilidad del territorio de Gipuzkoa donde al parecer “se penaliza la inversión empresarial”; predica el diálogo social mientras sus territoriales se niegan a negociar convenios colectivos; y ha defendido, por ejemplo, el chantaje de Iberdrola a España y a Euskal Herria…
 

A Lujua no le gustan algunos sindicatos, especialmente el mayoritario. Alguna vez se ha pasado de frenada en sus críticas a ELA, como hizo el pasado año con el entrevistador estrella del grupo mediático público del país, que no destaca por congeniar con ese sindicato. Se pasó tanto que el periodista se vio obligado a preguntarle si estaba pidiendo el voto para UGT y CCOO. Meses más tarde, su patronal propuso que se ilegalice al sindicato mayoritario y a LAB. Y el Gobierno vasco le sigue rindiendo pleitesía. 


Lujua ha hablado este fin de semana. Sus palabras no se han publicado en los medios vascos, que yo sepa, pero sí en un diario económico del estado. Pide Lujua un “periodo transitorio” de dos o tres años durante el cual los incrementos de plantilla no conlleven un incremento del número de representantes de los trabajadores.
¿Sabe usted qué significa “Union Free”?


Literalmente significa “libre de sindicatos”. Se refiere a empresas que gozan de un estatus de excepcionalidad democrática durante un tiempo. Multinacionales que condicionan su implantación en un país a que no se permita que los sindicatos se organicen dentro de ellas. Así la explotación está garantizada.
¿Sabe usted qué significa “right to work”?


Literalmente se traduce por “derecho al trabajo”. Pero a toda la legislación antisindical americana de estas décadas se le llama “right to work”. En eso, Scott Walker es el rey del mambo, el rey del “right to work”. La cosa viene de lejos. Ya lo decía Martin Luther King: el “right to work” ni es derecho (right) ni es trabajo (work).
Vamos, que no sé si me explico: amistades peligrosas.