A vueltas con la inflación

Llevamos semanas leyendo sobre la inflación desbocada y un Índice de Precios de Consumo (IPC) en máximos de las últimas décadas. A pesar de ser términos que leemos con asiduidad en los medios, conviene explicar qué es cada cosa y cómo nos puede afectar. Siento decir que, por tu condición trabajador o trabajadora, no son buenas noticias.
¿Qué son la inflación y el IPC?
La inflación es una subida de los precios generalizada y sostenida en el tiempo. Si los precios suben, con la misma cantidad de dinero se pueden adquirir menos bienes o servicios, es decir, disminuye el poder adquisitivo.
El IPC también es un índice para medir la variación de los precios, pero en vez de hacerlo de forma generalizada, lo hace a través de una muestra de bienes y servicios que los hogares utilizan en su vida de forma habitual (vivienda, alimentación, electricidad, ropa, transporte,…).
Como es complicado calcular la variación del precio de todos los productos y servicios, se suele utilizar el IPC como índice para calcular la inflación.
¿Cuál es su causa?
A pesar de que pueden existir diferentes causas, la inflación actual viene de la mano del aumento de los costes de producción, sobre todo en el precio de la electricidad, la energía, las materias primas y el transporte de mercancías. Esta subida, sumada a los problemas de abastecimiento de las empresas, está provocando que la subida de costes en la producción se esté trasladando el precio final de los productos y servicios.
Es por ello que el IPC lleva subiendo durante todo este año y se situó en el mes de octubre en el 5,4% respecto al año anterior en el estado español. Se prevé que esta situación sea transitoria, pero se estima que sigamos así hasta bien avanzado el año 2022.
¿Cómo nos afecta?
Si los precios suben, pero los salarios o las pensiones no se revalorizan de la misma forma, se estará perdiendo poder adquisitivo. Es decir, se reduce el salario real de las personas. Es más cara la cesta de la compra, ir al trabajo en coche o en transporte público, el alquiler, la electricidad o la calefacción.
También afectará a subidas como la del Salario Mínimo del 1,5% o la subida del 2% prevista en la CAPV de los funcionarios y funcionarias para el año 2022. Si el IPC se mantiene en los mismos niveles, a pesar de las subidas, disminuirá el poder adquisitivo.
Además, el IPC es un índice muy importante a la hora de negociar los convenios. No respetar la referencia del IPC en las negociaciones sería perjudicial. Y es que hasta octubre el IPC ha aumentado en 5 puntos, mientras que la variación salarial en los convenios en Hego Euskal Herria ha sido de 1,17 puntos.
Conclusión
Sean cuales sean las causas de la inflación, siempre es la clase trabajadora la que acaba pagando la cuenta. El aumento de los costes siempre se traslada al precio final, nunca se contempla una disminución de los beneficios de las empresas. Y esto seguirá siendo así mientras siga imperando la lógica de mercado.