“Palestina: Hay un proyecto colonial europeo y está llegando a su fin”

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“Palestina: Hay un proyecto colonial europeo y está llegando a su fin”
Fayez Badawi es activista y exportavoz del Frente Popular para la Liberación de Palestina, organización marxista-leninista y laica fundada en 1967. Visita Euskal Herria de la mano de la Fundación Robles-Aranguiz, y aprovechamos la cita para conversar con él. Desde el pasado hasta el presente, recorremos con Badawi la historia de lucha y resistencia palestina.

Usted nació en el Líbano. Su familia se refugió allí tras lo que se conoce como la Nakba (catástrofe) en 1948, ¿cómo era su vida allí?

Nací en un campamento de refugiados llamado Tel al-Zaatar, al este de la ciudad de Beirut. Vivir en un campo de refugiados es vivir en una chabola donde cuando llueve te cae el agua encima. Estudiar con un candil, no tener agua potable en casa… Todos mis hermanos trabajaban, pero los palestinos tenemos prohibido trabajar en el Líbano. Todos trabajan de forma ilegal, en grandes polígonos industriales alrededor del campamento: sin cobrar seguridad social, sin vacaciones, sin derecho a nada más que a trabajar. Si un día enfermas, no cobras. Yo allí como palestino no podía comprar una vivienda. En cambio, alguien que va desde Europa sí que podía. También había mucha represión policial. Esa era la vida de un refugiado palestino en el Líbano.

¿En qué momento comienza a tomar conciencia política de lo que estaba ocurriendo?

Recuerdo que con doce años, el 15 de mayo de 1967, un chaval joven estaba repartiendo propaganda.  Se le cayó al suelo y la policía se lo llevó. Miramos los papeles y vimos que era sobre el aniversario de la Nakba, y que había una convocatoria para salir a una huelga general. Así, yo empecé aquella lucha sin saberlo.

Yo soy palestino, del norte. Mi madre de Haifa, mi padre de Galilea. Aquello para mí es Palestina también. Tenía un documento de viaje de Naciones Unidas. Yo no sabía nada, me di cuenta cuando vine a Europa: en mi nacionalidad tenía estatus de apátrida, no palestino. Fue una humillación. Eso es bárbaro, que te quiten la identidad...

Es que nos quieren robar hasta nuestra cultura. Dicen que el falafel, que el hummus... es israelí.  ¿De dónde? ¿De Polonia? ¿De Ucrania? ¿Qué cultura tienen? ¡Si hay millones de personas en el llamado Estado de Israel con doble nacionalidad, de decenas de países diferentes!

También vivió la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Shatila (Beirut), durante la guerra del Líbano en 1982. La Falange libanesa respaldada por Israel asesinó a cientos de miles de personas. La ONU lo calificó de un acto de genocidio.

En 1982, la resistencia palestina y la izquierda libanesa, que estaban muy unidas en aquella época, –todavía no existían ni el Hezbolá libanés, ni Hamás–, llegaron a un acuerdo a través de la intermediación de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, para que la resistencia palestina saliera del Líbano. Esas fuerzas internacionales iban a dar protección a los campamentos de refugiados.

Tras el acuerdo salió la resistencia y, de la noche a la mañana, el ejército israelí, con el apoyo de Estados Unidos, que era el garante de aquel acuerdo (como hoy día), rodearon los campamentos de refugiados palestinos en la zona. Eso fue el 16 de septiembre, un jueves, a las cinco de la tarde. La mañana del sábado 18 de septiembre lo que había pasado ya era noticia en todo el mundo.

No pude entrar al campamento hasta ese sábado. Nos encontramos a gente tirada en el suelo, asesinada con arma blanca, con cuchillos, hachas... Yo era muy joven. Enterré con mis manos veintiséis personas de mi familia. El plan israelí era asesinar a los palestinos, terminar con ellos de manera silenciosa, por eso no usaron armas de fuego. Si se escucharan disparos de armas de fuego la gente podría enterarse antes de que algo pasaba, quería evitar que se conociera la masacre.

Esa operación fue llevada a cabo por las fuerzas fascistas libanesas y el ejército israelí. El ejército israelí es el responsable de esa matanza y hay una comisión del parlamento, la Comisión Kahan, que reconoce que el responsable de esa matanza fue Ariel Sharon, que fue el Estado de Israel. Pero no pasó nada, nadie lo juzgó, ni siquiera la llamada comunidad internacional.

Al final salí de Beirut de forma clandestina, porque todo el Líbano estaba ocupado.

Tras los actos del 7 de octubre de 2023, hay quien intenta difundir la idea de que lo que ocurre en Palestina comenzó hace dos años, que es “una guerra entre Israel y Hamás”.

El drama palestino empieza en 1916, justo hace 109 años, cuando el colonialismo británico y el colonialismo francés regalan Palestina al movimiento sionista, que empezó siendo un movimiento europeo. No había colonos de otros países más que de Europa. El sionismo no empezó en la Segunda Guerra Mundial, sino en 1897 en Basilea, donde celebró su primer congreso y decidieron crear un estado en Palestina para “los judíos del mundo”, según ellos lo que era “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.

(...)

En 1936, en Palestina se inició una huelga general en todo el territorio nacional que duró seis meses. Seis meses, una huelga en todo el país. A raíz de esa gran huelga general, estalló la gran revolución palestina hasta 1939. ¿Y quién era el presidente de la Revolución Palestina? Nuestro héroe nacional. No era palestino, era un revolucionario religioso. Vino escapando de Alepo, de Siria. Se llama Al Qassam. Esta revolución palestina no es que fracasara, fue golpeada muy fuerte por el colonialismo europeo y por tres organizaciones terroristas que vinieron de Europa: Haganá, Stern e Irgún. Esos tres grupos terroristas son el núcleo del ejército israelí.

En 1948 se fabricó el Estado de Israel. Antes del 48, en 1947, la recién creada ONU, aprobó una resolución: la Resolución 181, para crear dos estados en territorio palestino después del mandato británico: uno palestino y otro israelí. Pero vamos a ver, ¿por qué coges mi tierra y la regalas a un momento colonialista de Europa? Te voy a dar un dato. Desde cuando se fabrica el Estado de Israel –20 de mayo de 1948– hasta 1956, las delegación israelitas necesitaban catorce traductores, porque no había una lengua, la estaban fabricando. ¡Catorce traductores hasta 1956! ¿Cómo se entiende eso?

En 1948 a mi pueblo lo trocearon en tres: refugiados, el futuro Estado palestino (Cisjodania y Gaza) y lo que llaman los árabes israelíes, es decir, los que viven dentro del ahora llamado Estado de Israel, que son 2.800.000 personas. Los refugiados somos 7.000.000 repartidos en el Líbano, en Siria...

Y no es una cuestión religiosa. La población palestina, históricamente, era el 3% judía, el 33% cristiana, el 55% musulmana y el resto de otras religiones. La cuestión es el colonialismo, el querer aniquilar la identidad de otra gente.

Que quede claro: no somos antijudíos, sino antisionistas, antifascistas y antinazis. Digo esto porque el nazismo, el fascismo y el sionismo nacieron en Europa. Yo no estoy contra Europa, sino contra los gobiernos reaccionarios que forman parte del imperialismo. Lo estamos viendo hoy día. Todo el mundo sabe que hay genocidio, todo el mundo sabe que hay asesinatos. ¿Por qué no ponen a ninguno de los israelís en las cárceles o en la lista terrorista?

¿Qué pensó usted aquel 7 de octubre de 2023?

Para empezar, Hamás es una organización palestina, nació en 1987 y luego fue apoyada por mi pueblo, ganó fuerza después de los engaños europeos. Ganó las elecciones de forma democrática. Yo soy nacionalista y marxista, pero respeto la madurez democrática de mi pueblo y han elegido a Hamás. Cuando en 2006 ganó Hamás, salió el señor Borrell, que era responsable de Exteriores, diciendo que “ha habido fraude”. ¿Fraude porque mi pueblo ha elegido una organización que no gusta a Occidente? Eso no lo aceptamos.

¿Habéis oído hablar de Leila Khaled, militante del FPLP que llevó a cabo el secuestro de aviones en 1969? Entonces nadie se acordaba de los palestinos, mientras el llamado Estado de Israel fabricaba cada día más colonos. Gracias a esa acción, el mundo vio que había un problema.

Antes del 7 de octubre, nadie hablaba de que Gaza es una franja asediada gracias a Occidente.  No se hablaba de los presos palestinos que están muriendo en las cárceles, ni de la tortura... La del 7 de octubre fue una de las acciones de la resistencia para dar a conocer en el mundo lo que realmente es Occidente.

Tantas armas han venido, han regalado... Hemos visto toda esta barbarie y hoy día mi pueblo está en el matadero, y la culpa no es nuestra. Yo estaba en mi casa durmiendo tranquilo. Han venido de Berlín, han venido de Madrid y han ocupado mi tierra. ¿Qué quieren que diga? “Sí, bueno, ¿tomad la tierra?”. Pues no.

Occidente ha participado en todo lo que pasa a nivel mundial contra el pueblo palestino. Por ejemplo, si alguien quiere la nacionalidad alemana tiene que reconocer el Estado de Israel. En Francia, si saco la bandera palestina a la calle, me detienen. La UE hizo barbaridades, por ser miembro de la Organización por la Liberación de Palestina (OLP) te meten en la lista terrorista…

¿Cómo valora el llamado “plan de paz” para Gaza auspiciado por Donald Trump? Entre otras cuestiones, se plantea un gobierno tecnocrático “de transición” presidido por el propio Trump y con Blair como su mano derecha. El plan habla de reconstrucción, de inversiones extranjeras...

Nosotros sabemos lo que es el imperialismo, sabemos qué es Estados Unidos y sabemos quién es el mentiroso y criminal de Tony Blair. Ahí están sus mentiras en la guerra de Irak, diciendo que había armas de destrucción masiva. Lo que había allí era el petróleo y el barril costaba un dólar.

Este es un plan para sacar al llamado Estado de Israel de la situación terrible en que está, con una crisis económica, política, diplomática y moral. El imperialismo norteamericano también está en crisis. Hoy Estados Unidos tiene una deuda de 36 billones, ya no puede apoyar más al llamado de estado de Israel. El dólar hoy día, ¿qué valor tiene? La guerra le suponen 1.500 millones de dólares diarios al llamado estado de Israel. El plan de Trump, entonces, ¿es para nosotros o para ellos?

Yo no me fío ni de EEUU ni de Trump. Tampoco de Europa ni de sus engaños. Ahí están los Acuerdos de Madrid y los Acuerdos de Oslo; decían unas cosas y estamos viendo lo contrario. ¿Que va a llegar a la paz a Palestina? ¡Pero si casi toda Palestina ya está ocupada! Cisjordania hoy día está ocupada, aunque digan lo contrario. Por eso vino la segunda Intifada del año 2000, para demostrar que todo lo que decía Europa es mentira.

¿Considera que ha sido un acuerdo o una imposición? ¿Quedaba alguna alternativa?

Dicen unos: ‘¿Por qué habéis aceptado?’ ‘¿Por qué Hamás aceptó?’ Como si nosotros ya no existiéramos. El plan se negoció en Egipto, con tres organizaciones: la Jihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y Hamás. Cualquier decisión que toma Hamás es con un consenso del pueblo.

Antes de este plan estábamos en el matadero. Hemos perdido veintidós mil niñas y niños, asesinados por Israel. Tenemos muchos huérfanos. Tenemos el 90% de la franja de Gaza destruida. Antes que la paz quiero tener medicamentos, quiero tener sanidad, pero casi todos los hospitales en Gaza están destruidos. Pero también necesitamos agua, no tenemos comida... Ahora mismo todos los pasos fronterizos con el llamado estado de Israel están cerrados. ¿Dónde está la humanidad? ¿Dónde está el derecho internacional?

‘Existir es resistir’ es uno de los lemas más conocidos en Palestina.

Estamos hablando de resistencia en una franja de 366 kilómetros cuadrados. Ha podido resistir a Israel, a Estados Unidos, ha podido resistir a Gran Bretaña, ha podido resistir a Alemania, a Francia. Hoy día la resistencia sigue. La resistencia es el pueblo palestino. Una vez un periodista le preguntó a una mujer, a una abuela: ‘¿Usted está con la resistencia palestina?’ Y la abuela le respondió: ‘¿Cómo? Si la resistencia palestina soy yo. Es mi nieta, mi nieto, mi hijo, mi hija y yo también’.

En estos últimos años, el mundo mira a la Franja como principal foco de tensión. Sin embargo, ¿qué está ocurriendo en Cisjordania?

Antes de los Acuerdos de Oslo había 200.000 colonos. Hoy día son un millón. ¿De dónde vienen? De Argentina, de Rusia, de Polonia...Hablando de polacos, Netanyahu habla sobre antisemitismo, ¡si él no es semita, es polaco! El ministro de Defensa israelí se llama Katz, es de Rumanía. El ministro de Finanzas israelí se llama Smotrich, es de Kiev, de Ucrania…

En Cisjordania, los colonos y el ejército están entrando a todas las aldeas, a todos los pueblos. Destruyen, detienen gente, asesinan. Les quitan las cabras y las ovejas a los beduinos, no dejan entrar a los campos de olivo para la recogida, roban y queman las tierras, echan de sus casas a la gente… y el mundo está mirando a otra parte. El mundo mirando a Hamás. Pero el problema es el colonialismo.

Comentabas antes que el denominado Estado de Israel está en crisis. La acción del 7 de octubre, las crisis internas... ¿Le están pasando factura?

Estamos viendo que la emigración desde el llamado Estado de Israel hacia Europa ha aumentado. El día a día dentro ya no se puede sostener. Hoy día nadie cree en lo que dice Netanyahu. El tema clave de todo esto es que hay un proyecto colonial europeo y está llegando a su fin. Esto lo tengo clarísimo. Porque yo no voy a renunciar ni a un palmo de mi tierra.

¿En qué punto se encuentran las alianzas tanto en Oriente Próximo como en el resto del mundo?

Ghassan Kanafani fue un periodista y escritor palestino asesinado en 1972 por lo que decía: Que los enemigos del pueblo palestino, o. mejor dicho, los enemigos de la humanidad, son cuatro. El imperialismo, encabezado por Estados Unidos; la entidad sionista que es el llamado Estado de Israel; el movimiento sionista, que es un movimiento igual que el movimiento nazi o movimiento fascista; y el cuarto enemigo, las fuerzas reaccionarias árabes. Porque están a la orden de Estados Unidos, a las órdenes del imperialismo. Esto es el papel que está haciendo Árabia Saudí, lo que están haciendo los Emiratos Árabes, el papel de Bahrein y otros países. Están todos implicados.

Pero todos los pueblos nos apoyan. Ya no solamente los pueblos árabes, todos los pueblos del mundo nos están apoyando, y estamos muy agradecidos.

Tenemos apoyo también del eje de la resistencia. Yo no puedo olvidarme de Hezbolá, del Partido Comunista Libanés, del Partido Nacionalista Sirio, del Líbano, un pueblo que ha sufrido nueve años de guerra imperialista. Nueve años, y ahí está de pie. ¡Y salió para apoyar al pueblo palestino! Ni Estados Unidos ha podido con el Líbano, porque detrás hay un pueblo. No estamos solos.

No deseo a nadie, a ningún pueblo del mundo, que tenga la suerte del pueblo palestino. Pero deseo a todos los pueblos del mundo que tengan la misma dignidad. Estamos sufriendo, pero no tenemos otra alternativa, y no acepto que nadie critique a la resistencia palestina, porque es lo único que nos queda. Hemos visto cómo todos los planes de paz eran planes para aniquilarnos. Así que sí, el boicot hace falta y la solidaridad internacional es necesaria contra el llamado Estado de Israel, que ha colaborado con todas las dictaduras del mundo.

Damos gracias a la solidaridad internacional, pero que no vengan a darnos lecciones. La única solución está en manos de los palestinos, y es un único estado desde el río Jordán al mar Mediterráneo. No queremos injerencias en nuestros asuntos ni en nuestra tierra. Palestina vencerá y será libre, estoy seguro de lo que estoy hablando.