"Aquí no sobra nadie"

En vísperas del 1o de Mayo, Adolfo “Txiki” Muñoz, secretario general de ELA, advierte de que no podemos dejar que ganen el miedo y la xenofobia

Adolfo Muñoz es Txiki para todo el mundo, pero en mayo cumplirá ya 59 años y no quiere dejar pasar este Primero de Mayo sin lanzar un mensaje inaplazable. Por ello, advierte algunos retos fundamentales que la clase trabajadora debe afrontar también fuera de las empresas y del empleo remunerado. El modelo de sociedad no es algo que se pueda dejar para más tarde ni puede estar subordinado a otras prioridades, y dentro de ese esquema, los inquietantes vientos que corren por el mundo han impulsado a ELA a centrar su Primero de Mayo de 2018 en la guerra contra la pobreza y la exclusión.

Como en anteriores ocasiones, la cita de ELA es doble, con una celebración en Bilbao (manifestación a las 11.45 en el Sagrado Corazón) y otra en Iruña (12 horas, plaza de la Cruz). Pobreziari gerra; aquí no sobra nadie, no solo es un lema, sino toda una campaña que se concreta también en la Iniciativa Legislativa Popular que el sindicato ha lanzado dentro de la Carta de los Derechos Sociales de Euskal Herria.

» No hay buenas noticias en las páginas sociales, ni en las de internacional...

Pues no. Triunfan los liderazgos autoritarios y antisociales. Hay muchos motivos para preocuparse. En una vuelta de tuerca que no termina nunca, se entrelazan las políticas de ajuste, la pobreza y las migraciones. Son tres elementos que los poderes económicos (y muchos de los políticos) están utilizando para generar odio y miedo al otro. En definitiva, para enfrentar a pobres contra pobres. Al último contra el penúltimo. En ese sentido, la crisis es un instrumento de dominación.

» Apuntar lejos, a veces, ¿no denota impotencia para actuar en lo más cercano?

Desde luego, en algunos casos puede ser así, pero a ELA eso no le sucede. Denunciamos que la extrema derecha crece. En Italia llaman coalición de centro derecha a una alianza con fascistas, por ejemplo. Pero eso no ocurre solo por ahí fuera. El PP, en parte arrastrado por Ciudadanos, pero también por convicción ideológica, se suma a ese carro. Y las políticas que estos aprueban en Madrid, son las que luego los Gobiernos de la CAPV y Navarra aplican sin mayores remilgos. A veces, incluso las acuerdan.

ELAk pobreziaren eta beldurraren aurka borrokatzea erabaki du. Eta beldurraz ari garela, beldurra sortzeko estrategia aipatu behar dugu bereziki: besteari, gure ondoan bizi denari, gure etsai bihurtu nahi duten horri. Hemen ez dago inor sobera.

» ¿Es posible insertar un mensaje externo al mundo del trabajo en una fiesta como el Primero de Mayo?

Tiene que serlo, sabiendo que todo está relacionado. Gerard Schroeder dijo en el 2000 que ‘no sería posible bajar salarios si no se bajaban las prestaciones sociales’. Quería obligar a la gente a aceptar salarios miserables. Las personas asalariadas son la base del sindicato, pero el compromiso de ELA con el modelo de sociedad es mucho más amplio. Conocemos a muchas personas que perdieron su empleo y son demandantes de ayudas sociales. Euskal Herria no es una excepción en este viraje conservador de la sociedad. Los gobiernos y las grandes empresas empujan en esa dirección, y por eso debemos trabajar en dirección contraria para que la clase trabajadora
no se sume a posiciones conservadoras y xenófobas. Si no, la extrema derecha habrá ganado la batalla. Esto es muy importante, y ELA ha decidido librar esa batalla contra la pobreza y contra el miedo. Especialmente, contra esa estrategia de fabricar el miedo al otro, a esa persona que vive cerca y que quieren convertir en enemiga. ELA lo subraya una vez más: aquí no sobra nadie.

» Más allá del mensaje, ¿qué propone ELA?

De entrada, tenemos una herramienta para luchar contra la exclusión social y la xenofobia. Se puede estar contra la pobreza, así en general, y no molestar a nadie, no exigir nada concreto ni movilizarse... Ése no es nuestro modelo. ELA sí tiene alternativas y reivindicaciones concretas en lo cercano. En este Primero de Mayo queremos dar centralidad a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que exige modificar dos leyes (tanto en la CAPV como en Navarra) tan directamente ligadas a la lucha contra la pobreza como la Renta de Garantía de Ingresos (RGI, en la CAPV; RG, en Navarra) y las respectivas leyes de vivienda. Y eso se puede hacer en los parlamentos de Euskal Herria, tenemos competencia política y recursos económicos para llevarlo a cabo. Lo que hace falta es voluntad política, y esta ILP lo que busca es mover esa voluntad política a favor de quienes más lo necesitan. Todos los derechos para todas las personas que viven aquí.

» A veces, algunos sectores de la clase trabajadora han perdido esa brújula...

La política de enfrentar al último con el penúltimo, y las llamadas al miedo y la xenofobia buscan precisamente eso. Y no podemos permitirnos su éxito. Las personas que necesitan esas prestaciones son trabajadoras, o quieren llegar a serlo. Casi la mitad son pensionistas (un 25% del total) o asalariadas (otro 20%). Y de todas las personas que acceden a las rentas de garantía de ingresos, el 57% son mujeres.

» ¿Y cómo va ELA a intentar dar la vuelta a esa sensación generalizada: “esto es lo que hay”?

Toda la propaganda de Gobiernos y poderes económicos viene a imponer aquello que popularizó Margaret Thatcher en los 80: No hay alternativa. En el fondo, lo que tenemos que activar son los valores que quiebran ese fatalismo. Frente al avance de conceptos aparentemente neutros, pero muy políticos -como competitividad, estabilidad o consenso-, tenemos que oponer otros como igualdad, solidaridad y justicia. De esto último no se habla en ámbitos clave como los gobiernos, la cultura, la educación...

» ¿Cómo se cambian esos valores?

El futuro depende de lo que hagamos hoy. Nos enfrentamos a quienes valiéndose del apoyo de los gobiernos acumulan mucha riqueza. Esta creciente desigualdad no pueden sostenerla sin ejercer represión. Lo estamos viendo todos los días, por ejemplo con ataques furibundos a la libertad de expresión y penas de cárcel inconcebibles. ELA no acepta ni la sumisión, ni la inacción, ni la indiferencia. Nuestra tarea es construir contrapoder, fortalecer una identidad que proteja a nuestra gente y que, al mismo tiempo, defienda la democracia. Una posición de clase. No podemos delegar nuestro futuro, y nuestra gente tiene que organizarse y luchar. Si actúas socialmente eres más feliz. Y no hay alternativa a esto: o nos comprometemos o gana el individualismo más feroz y destructivo. El Primero de Mayo tiene que servir también para eso, porque en el país soberano por el que luchamos no sobra nadie.