Empresas vascas: A mayor beneficio, menos impuestos

Las grandes compañías vascas solo pagan de media el 7% de sus beneficios en impuestos, pero siguen destruyendo empleo y se abalanzan a captar miles de millones de los Fondos Europeos. Cuentan para ello con el apoyo total de los gobiernos de Urkullu y Chivite, que hacen de Robin Hood... pero al revés

Perviven en la memoria popular aquellas desinteresadas donaciones que el gran Amancio Ortega, multimillonario propietario de Inditex (grupo que incluye a Zara y otras compañías), realizó allá por 2017 para que los Gobiernos de Navarra y de la CAPV adquirieran aparatos sanitarios para tratar el cáncer, por un valor de 5,7 y 14,7 millones de euros, respectivamente.

No fue una donación discreta, sino que Inditex hizo pasar por el aro a ambos Gobiernos para que se hicieran la foto agradeciendo servilmente una aportación ridícula en lo monetario (sobre todo para Inditex) pero muy simbólica en su propósito: “El gran Amancio nos salva de morir de cáncer”. Ese fue el mensaje que se lanzó entonces, acompañado de otro no menos grave: “Solo la empresa privada os cuida; la sanidad pública, en cambio, es incapaz de comprar unos aparatillos para tratar enfermedades graves”. Y lo peor, hay que insistir, la foto servil de agradecimiento incondicional a la que se prestaron ambos gobiernos (entonces de Geroa Bai y PNV, respectivamente).

Aquel Amancio, aquella Inditex, son los mismos que han reconocido una amplia red de empresas ubicadas en lo que podríamos calificar como paraísos fiscales (incluidos Irlanda, Luxemburgo o Suiza). La finalidad de esta utilización no es otra que la de reducir el máximo posible el pago de impuestos. Los informes del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa muestran la gran opacidad del grupo Inditex a la hora de explicar la utilización de esas empresas.

Tampoco especifica los beneficios realmente obtenidos (y tributados) en cada territorio, pero el resultado es, sin duda, que las empresas del grupo dejan de pagar mucho dinero en el Impuesto sobre Sociedades. ¿Cuántos aparatos oncológicos se podrían haber comprado sin que los Gobiernos tuvieran que rebajarse a aceptar donaciones humillantes?

 

“EAEko enpresa handiek 1.295 milioi euroko irabaziak dituzte, baina Sozietateen gaineko Zergan 98 milioi euroko ekarpena baino ez dute egiten”, hau da, irabazien % 7 baino ez. Lehenengo ondorioa da 2019an EAEko ogasunek 225 milioi euro ordaintzeari utzi ziotela 22 enpresa horiengatik bakarrik, eta baliteke kopuru hori biltzea Sozietateen gaineko Zergan % 25eko tasa efektiboa aplikatuz gero, salbuespenik gabe.

Entre poco y nada

Hay quien mantiene, todavía hoy en día, que “Euskal Herria es diferente”: aquí no hay ni corrupción ni fraude. Aquí somos gente de palabra, apretones de manos y mucho auzolan, como le gusta repetir al lehendakari. Sin embargo, esos apretones de manos solo se dan entre grandes empresas y Gobiernos, y el auzolan propagandístico consiste en una contribución colectiva de una gran mayoría (la clase trabajadora) en favor de una minoría (la que no contribuye y además se beneficia de lo recaudado). El catedrático de Hacienda de la UPV, Ignacio Zubiri, lo lleva denunciando muchos años: “Las grandes empresas pagan entre poco y nada en el Impuesto de Sociedades”.

No es solo una opinión, es un hecho comprobable si nos tomamos el trabajo de analizar las cuentas de resultados de decenas de grandes empresas vascas. Es el trabajo que se ha tomado el Gabinete de Estudios de ELA, cuyo informe se puede resumir en un titular demoledor: “Las grandes empresas de la CAPV obtienen 1.295 millones de euros de beneficios, pero solo contribuyen con 98 millones al Impuesto de Sociedades”, es decir, apenas el 7% de sus ganancias.

La primera consecuencia es que, en 2019, las haciendas de la CAPV dejaron de ingresar 225 millones de euros solo por estas 22 empresas, cantidad que podrían haber recaudado si se aplicase un tipo efectivo sin excepciones del 25% en el Impuesto sobre Sociedades, tal como plantea ELA. “La connivencia entre el poder político y económico queda en evidencia -concluye Mitxel Lakuntza, secretario general de ELA-. Las puertas giratorias y la fiscalidad son dos caras de la misma moneda”. La normativa fiscal “se hace a medida de estas empresas que son las que mandan en la política fiscal. Son el lobby vasco. Ética y socialmente es indefendible”, añade.

ELA denuncia que hay casos especialmente llamativos y sangrantes, empresas que no pagan ni un solo euro en el Impuesto sobre Sociedades,
es el caso de Petronor (con 135 millones de beneficios); Tubacex y Bridgestone (con 11,5 millones); Pepsico (16,5 millones); o GKN (8,3 millones). Existen otras empresas que actúan en nuestro territorio (aunque los datos disponibles sean de ámbito estatal), que tienen un elevado nivel de beneficios y que prácticamente no pagan impuestos.

 

Araudi fiskala “enpresa horien neurrira egiten da, horiek agintzen baitute politika fiskalean. Euskal lobbya dira. Etikoki eta sozialki defendaezina da”.

Otro sector que los gobiernos de Gasteiz e Iruña suelen presentar como modelo y ejemplo del auzolan es el de las cooperativas, pero su práctica fiscal no es mejor que el de las grandes corporaciones: Ampo no paga ni un solo euro por sus beneficios, Danobat (Grupo Mondragón) prácticamente tampoco (solo el 0,1 %), e Irizar apenas contribuye con un 4,9%.

En Navarra, más de lo mismo

En Navarra, la realidad es muy similar: sus 12 principales empresas aportan por ese tributo un 13% de media, cuando la norma exige un 28% de los beneficios. En este caso, el ejemplo más extremo (datos de 2018) es Azkoyen, durante décadas el buque insignia del I+D navarro, que no aporta ni
un solo euro al Impuesto de Sociedades de la Hacienda Foral. Muy cerca anda el irrisorio 1% que pagan Acciona y Viscofan, y no mucho más contribuyen AN Coop (3,6%), Uvesa (5%) y Vega Mayor (8,7%), todas del sector alimentario.

Ante estos datos, la reacción de parte de la patronal ha sido desmentir sus propias cuentas de resultados (material utilizado por ELA) o aludir a la competitividad como coartada para no pagar impuestos. Este último argumento es una falacia con muy poco recorrido: esos 1.295 millones de euros de beneficios es la cantidad obtenida después de todo el proceso productivo, haber pagado todos los gastos y salarios, inversiones, provisiones futuras, etcétera. Es decir, lo que se destina al reparto entre accionistas. Ninguna empresa corre peligro de quiebra por pagar el Impuesto de Sociedades (sea el 7% o el 60%), ya que solo lo abona en caso de beneficios: tranquilo, empresario, si usted no obtiene ganancias, nadie le cobrara esos tributos.

 

Merkataritza Ganberak berriki argitaratu duen ikerketaren arabera, Nafarroa eta EAE dira Estatu osoan zerga-ahalegin txikiena (presio fiskala/per capita BPG) duten lurraldeak, Madrilek baino gutxiago (euskal klase politikoak paradisu fiskaltzat jotzen du) eta gainerako erkidegoen oso azpitik.

Paraísos fiscales de hecho

La reacción de Petronor, cuyo consejero delegado es el jeltzale Josu Jon Imaz, ha sido la más bochornosa de todas, tratando de engañar a la sociedad con un argumento falaz y de poca monta: tras obtener 135 millones de beneficios en 2019 (¡y recibir 7 millones como bonificación por el Impuesto de Sociedades!), la petrolera afirma que contribuye con 770 millones anuales a la Hacienda vasca, atribuyéndose como propia la aportación de IRPF que su plantilla paga en las nóminas y los impuestos que cualquiera abona al repostar en sus gasolineras. No hace falta una gran formación en dirección de empresas para utilizar argumentos más propios de bandoleros fiscales que de empresarios respetables...

Mitxel Lakuntza respondió a Petronor, quien acusó a ELA de hacer demagogia y exigió al sindicato hacer públicos los datos. “Pues bien, aquí tiene los datos, pero la patronal conoce estos datos mejor que nosotros. Trabajan para eso, para no pagar impuestos”.

Se demuestra así que existe un margen enorme para aumentar los impuestos que pagan las empresas por sus beneficios. Dicho de otra  forma, Petronor debería pagar impuestos, pero no lo hace porque la normativa se lo permite. Y la normativa la hacen los mismos políticos que salen en tantas fotos con los directivos empresariales. Existe, por tanto, una connivencia entre el poder político y el poder económico para que Petronor (y otras compañías) no pague impuestos por sus beneficios.

De hecho, una entidad tan poco sospechosa de preocuparse por las necesidades sociales o los intereses de la clase trabajadora como la Cámara de Comercio ha publicado recientemente un estudio que sitúa a Navarra y la CAPV como los territorios con el menor esfuerzo fiscal (presión fiscal/PIB per cápita) de todo el Estado, aún menor que Madrid (tachado de paraíso fiscal por la clase política vasca) y muy por debajo del resto de comunidades.

Ante unos datos tan evidentes, la reacción de Lakua ha sido inexistente, pero la respuesta
del Gobierno de María Chivite ha sorprendido por su elocuencia en la defensa de una fiscalidad favorable a las rentas altas. Su vicepresidente, Javier Remírez (PSN), solo se ha preocupado de desmentir que Navarra sea “un infierno fiscal”, la paranoica acusación de la derecha, para tranquilizar a la clase empresarial y a los poderes fácticos de siempre. Sin embargo, a ningún partido de los que apoyan al Gobierno de Navarra se le ha ocurrido pensar que ese estudio demuestra precisamente lo contrario: que la Comunidad Foral es una paraíso fiscal para los de siempre...

Azken berrien arabera, “Ibex proiektua EBren funtsetatik abiatzen da 100.000 milioi euro baino gehiagoko proiektuekin”, hau da, pandemiaren koartadarekin lortutako baliabide publiko gehiagorekin harrapatzeko lasterketa.

 

Y ahora, los Fondos europeos

Y mientras la elusión fiscal es una práctica legal, permitida y alentada por las Administraciones vascas, en aras de la competitividad, las grandes empresas van a blindar sus beneficios con el dinero público que provendrá de los fondos europeos, ese Plan Next Generation aprobado en el Congreso de los Diputados por todos los partidos políticos con representación en Euskal Herria y que supondrá un nuevo endeudamiento público para varias generaciones.

Las últimas noticias hablan de que “el Ibex se lanza por fondos de la UE con proyectos por más de 100.000 millones de euros”, es decir, una carrera desenfrenada por arramblar con más recursos públicos ahora obtenidos con la coartada de la pandemia.

Si las grandes empresas pagan poco o nada por sus beneficios, y las ayudas públicas también son para ellas, está claro que los Gobiernos están arrojando más agua al mar, justo donde menos se necesita...