“Vamos a contracorriente, por eso necesitamos más movilización”

El debate y votación de la Ponencia es uno de los puntos principales del XV Congreso que ELA celebrará los días 25 y 26 de noviembre en el Palacio Euskalduna, de Bilbao. Una ponencia que condensa un programa donde el sindicato marca sus objetivos estratégicos y plantea los debates del presente y futuro. Mitxel Lakuntza y Amaia Muñoa, secretario general y secretaria general-adjunta, respectivamente, destacan que la Ponencia pretende suscitar un debate colectivo, que deberá traducirse en propuestas y en enmiendas para el debate general.

Leyendo la ponencia, hay una idea que se destaca sobremanera: ELA tiene que ser el sindicato de la gente precaria.

MITXEL: En euskera hay una frase que me gusta mucho: ‘ertzean dagoena, erdigunera’. Eso es lo que está intentando el sindicato, trabajar en los márgenes. Unos márgenes que cada vez son más extensos, porque la precariedad va creciendo. Esto condiciona de arriba a abajo nuestra acción sindical, social y política. Nuestra decisión es combatir esa precariedad, y para que ese combate no sea solo retórico hay que tomar decisiones que afectan a la vida diaria de la organización. Que el sindicato esté en mejores condiciones de hacer frente a este reto, que no es tarea fácil; aunque el sindicato no está para tareas fáciles.

¿Cómo va la lucha contra la precariedad?

AMAIA: Como en la metáfora de la botella, que no sabes si está medio llena o medio vacía. En parte es evidente que la botella está mucho más que medio llena, porque en un contexto como el que estamos tienen un inmenso valor victorias sindicales como la de las mujeres de H&M, que han echado para atrás un ERE estatal, o las numerosas luchas y resultados que estamos teniendo en los conflictos contra la brecha salarial. Pero, a su vez, está medio vacía, porque en un montón de sitios estamos lejos de poder hacer una acción sindical. Esto nos preocupa; los próximos cuatro años tenemos que dar otro resultado con respecto a todos esos sectores en los que no estamos.

M: La precariedad es un tema muy extenso. Tiene una dimensión cada vez mayor y que afecta a la gente que defendemos, a la clase trabajadora. Y esto abarca desde la vivienda a las cuantías de las prestaciones públicas, es decir, a todo lo que determina un modelo de sociedad. Y éste es un modelo de sociedad cada vez más precario.

Mitxel: “Euskaraz badago gustatzen zaidan esaldi bat: ‘hertzean dagoena, erdigunera’. Hori da sindikatuan egiten saiatzen ari garena, ertzean lan egitea. Hertz horiek, gainera, gero eta zabalagoak dira, prekaritatea hedatzen ari delako. Horrek goitik behera baldintzatzen du gure ekintza sindikal, sozial eta politiko”.

¿Qué plantea el sindicato para poner freno y acabar con esa precariedad que denunciamos?

M: Más allá de las cuestiones ideológicas, las cuestiones y propuestas concretas que desarrollamos en la ponencia están muy relacionadas con la fiscalidad y los presupuestos. Y ahí estamos planteando una batalla muy de fondo. En plena pandemia hicimos un documento planteando medidas concretas para salir de esta crisis. Y en esa hoja de ruta la fiscalidad era un punto determinante. El tema fiscal explica muchas cosas de las que pasan en este país.

Desgraciadamente, este tema incomoda a los gobiernos. Y, en particular, diría que al Gobierno de Urkullu le molesta que ELA opine sobre estos temas. Pero tenemos opinión, y creemos que es urgente una reforma fiscal. Cuando pedimos que las Diputaciones Forales nos reciban para hablar de fiscalidad no suelen hacerlo; es un debate tabú. Parte del trabajo del sindicato es plantear en la agenda pública y política temas tan transcendentales como éste, que nos permite ver la beligerancia con la que se expresan cuando hacemos reivindicaciones en este ámbito. Dicho esto, también constatamos con tristeza que para la izquierda la fiscalidad no tiene la importancia que nosotros creemos.

No se os ve muy optimistas…

M: Hay posiciones que el sindicato viene marcando, en muchos casos en solitario, a las que hay que darle valor. Hablo, por ejemplo, de los Fondos Europeos. Todo el mundo entendía que eran algo bueno. Se decía: ‘¡qué bien que ahora viene Europa con la pasta!’. En ELA entendimos que los fondos no eran para lo que deberían ser y que, además, venían condicionados. Éste es un tema, como comprobamos ahora, que condiciona toda la política y que sirve como ejemplo de lo que pasa en el Estado.

A: Los fondos europeos lo condicionan absolutamente todo. Cuando analizamos qué márgenes hay sobre la reforma laboral, vemos que no hay muchos, porque todo se ciñe a lo que Europa dice y lo que el Estado acepta. A partir de ahí cada uno hace su valoración y se coloca.
El poder político está supeditado al poder económico, y los Fondos son una muestra más.

Amaia: “Egiten duguna askotan ez da nahikoa politikak aldatzeko, baina gutxienez baldintzatu egiten ditu. Gizarte gaien inguruan gure militantzia nola handitzea da gure helburua, eta horretarako sindikatu indartsuago bat behar dugu”.

Quién diría hace año y medio que el Congreso de ELA estaría condicionado por una crisis sanitaria a nivel mundial… ¿Se puede entender esta ponencia sin la pandemia originada por la Covid-19?

M: Es evidente que la pandemia ha transformado nuestras vidas de una manera que no podíamos prever. Pero, dicho esto, la vida antes de la Covid-19 distaba mucho de ser ideal. La pandemia ha venido en un escenario de crisis sistémica. La necesidad de transformar el actual modelo no es consecuencia de la pandemia, es un problema que viene desde mucho más atrás y donde ya veníamos trabajando hace tiempo.
Insistís en la necesidad de transformar el actual modelo. ¿Sobre qué bases?

A: La transformación tiene que ser integral, basada en cuatro ejes: social, ecológica, democrática y feminista. Llevamos tiempo trabajando sobre estos ejes. Más allá de ir a contracorriente, es imprescindible que haya una referencia. La cuestión no es decir ‘este sistema no vale’, sino plantear propuestas concretas para lograr otro sistema realmente sostenible.

M: Hablamos de desafíos estratégicos que, en muchas ocasiones, se dan fuera de los centros de trabajo. El sindicato está anticipando algunas transiciones. Por ejemplo, la transición ecológica, la necesidad de desarrollar un modelo productivo diferente, una gestión alternativa del modelo energético...

Somos conscientes de que la nuestra es una agenda alternativa a un modelo hegemónico, que jugamos a contracorriente. El modelo de contrapoder se ejercita también creando conciencia. Para acometer estos retos es necesaria una labor ideológica y de conciencia. Partimos en una clara desventaja, el sindicato no cuenta con los medios que tiene el modelo hegemónico. Pero siendo conscientes de esta desventaja, también sabemos que los planteamientos que hacemos son los únicos sostenibles. Esto es cada vez más evidente desde el punto de visto social, ecológico, feminista…

¿Cómo podemos lograr estos objetivos?

M: Más allá de la necesidad de crear conciencia necesitamos hablar de la movilización y de las alianzas. ELA cree y defiende la movilización social para condicionar una sociedad, y hay que destacar el dinamismo social de este país. Esto nos obliga a buscar y trabajar alianzas sociales diferentes y trabajar en conjunto. Somos una organización muy grande, pero más allá de nuestra fuerza, la actividad diaria de ELA está marcada por el trabajo conjunto que hacemos con otras organizaciones. Estamos trabajando con gente que antes no estaba en la vida del sindicato, lo que nos está sirviendo para aprender mucho.

Alianzas, claramente sí, ¿pero, con quién?

A: La apuesta es por la mayoría sindical y la Carta Social de los Derechos de Euskal Herria. Tenemos la experiencia de todos estos años, donde más allá de ser organizaciones diferentes y que las cosas no salen sin más, sino que hay que trabajarlas mucho, la experiencia y el recorrido de la Carta Social –como ejemplo, la huelga del 30 de enero del 2020– tiene muchísimo valor. Y ELA quiere reforzar eso.

Dicho esto, ELA es exigente con las alianzas. Hay que compartir objetivos, modelo y compromiso con los Derechos Humanos y de los pueblos, que son nuestra razón de ser. Estamos preocupadas porque las cosas no están bien, pero esto no nos lleva a cambiar nuestra apuesta.

Somos conscientes de que tenemos que aumentar el nivel de movilización. Y, no solo eso. Para llevar adelante todo lo que queremos necesitamos más militancia social. Aunque lo que hacemos muchas veces no cambie las políticas, al menos las condicionan. Tenemos que aplicarnos en cómo aumentar nuestra militancia en torno a las cuestiones sociales. Para lograr estos objetivos necesitamos un sindicato más fuerte.

¿Cómo planeáis conseguirlo?

M: Nuestro día a día está en la negociación colectiva, en hacer asambleas, estar con las y los trabajadores, en organizarnos... Ésa es nuestra columna vertebral: construir poder sindical desde abajo, desde cada centro de trabajo. Es una tarea tan enorme como apasionante. Nada que ver con ese sindicalismo que termina su acción en las “mesas trampa del diálogo social”, donde se habla solo de lo que quiere la patronal y los gobiernos hacen la propaganda que pueden. Nuestra acción sindical demuestra que los y las trabajadoras de este país tienen una oportunidad para mejorar sus condiciones cuando se organizan.

Para que eso sea posible miles de militantes del sindicato se implican en esa tarea cada día. A todo ese trabajo que hay que hacer -desde las elecciones sindicales, la afiliación, la militancia, las asambleas...-le llamamos sindicalización, y es una tarea que está, principalmente, en nuestra mano.

Por eso el trabajo organizativo es nuestra obsesión: cómo ir mejorando y adaptando permanentemente el sindicato para que sea una herramienta útil y efectiva. Esto está muy unido con los procesos internos que está desarrollando el sindicato. ELA tiene que estar siempre en una profunda transformación, preguntándose todos los días cómo ser una herramienta cada vez más útil.


El Congreso será en noviembre. ELA no controla la agenda política, pero en esas fechas la coyuntura social, laboral y económica puede estar muy condicionada por reformas de diferente índole por parte del Gobierno español: pensiones, negociación colectiva, reforma laboral…

M: ELA está advirtiendo de lo mucho que hay en juego las próximas semanas. Se va a decidir en Madrid ni más ni menos que una reforma de pensiones que puede recortar las pensiones de las próximas jubiladas y jubilados de nuestro país con el llamado MEI. Como el propio Ministro Escrivá ha reconocido, se pretenden recortar las pensiones, empezando por aquellas personas nacidas a mediados de los años 60, los llamados “baby-boomers”. Tal como él dice: trabajarán menos o tendrán menos pensión.

Hay que impedirlo. Por eso, ELA viene recordando que el Gobierno Español (PSOE-UP) no tiene mayoría para hacer eso, y que otros partidos, como el PNV o EH-Bildu, tienen en su mano impedir esos recortes. ELA ya les ha pedido que se comprometan públicamente contra esos recortes y que defiendan también otra de las cuestiones importantes que hay sobre otra mesa, la reforma laboral.

El Gobierno del PSOE y Unidas Podemos lleva camino de los dos años. Afirmaron que iban a derogar la Reforma Laboral. Hoy todavía seguimos con la Reforma Laboral de Rajoy.

ELA viene insistiendo en que hay que derogarla y, urgentemente, solucionar dos cuestiones: los despidos colectivos, para impedir que las empresas utilicen los EREs a su antojo, y la Estatalización, que no es otra cosa que podamos negociar aquí nuestros convenios.

Sería grave e inadmisible para ELA que se aprobasen reformas sin solventar estas cuestiones. Estamos a tiempo de impedirlo, es tiempo de presionar. Por eso, estas cuestiones van a marcar de arriba a abajo nuestra agenda de otoño, y para ello estamos preparando grandes movilizaciones.

 

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