Lakuntza: “Se ha hecho realidad el sindicato que soñasteis hace 50 años”
Aquella declaración de 1976 fue en su día la revisión del acta fundacional del sindicato y de los primeros estatutos (1911), estableciendo las características fundamentales que aún hoy definen a ELA: un sindicato abertzale, socialista, independiente y financiado a través de su afiliación. Hay que recordar que el año pasado, en el 16º congreso, ELA actualizó sus principios, adelantándose al 50º aniversario de dicho texto.
Por ello, ELA ha organizado un acto especial en Eibar, al que han acudido 500 personas, bajo un lema significativo: "Oinarrizko sendoak etorkizunerako (Bases solidas para el futuro): 50 años de transformación y lucha". Para ello se ha recuperado la imagen histórica de 1976 (la imagen y los logos de aquel congreso fueron diseñados por José Luis Zumeta y Joxean Artze), pero se ha actualizado con símbolos y colores actuales.
Este acto destaca que en estos 50 años ELA ha hecho su propia evolución, siempre en la lucha por un mundo más justo. Actualmente, hay más de 50.000 mujeres afiliadas, y la presencia del sindicato entre las personas migradas es cada vez mayor. ELA se consolidó como primer sindicato hace décadas (tiene una representación del 36% en la CAV y Navarra), y es la única organización vasca con presencia homogénea en todas las comarcas de Hego Euskal Herria.
En el acto, que ha resultado profundamente emotivo, se ha ofrecido un homenaje a las personas que siguen afiliadas desde 1977 hasta hoy (han podido acudir 94), y se ha repasado la historia de los últimos 50 años, a través de un documental (que próximamente estará disponible en www.ela.eus), y con las intervenciones de Mitxel Lakuntza, Amaia Muñoa y Leire Txakartegi.
“50 años después, ELA sigue firme, más fuerte y con más ilusión”
“Estamos de enhorabuena -destacó Mitxel Lakuntza, secretario general de ELA, dirigiéndose a las personas homenajeadas-; gracias a vosotras y vosotros, tenemos mucho que celebrar, porque se ha hecho realidad el sindicato que soñastéis hace medio siglo en Euba y Eibar. La historia y la realidad de Euskal Herria no se puede entender sin ELA”. En este sentido, afirmó que “50 años después, ELA sigue firme, más fuerte y con más ilusión para seguir organizando a la clase trabajadora de este país”.
“Acertásteis al comprender que el sindicato era la herramienta adecuada para mejorar la vida de la clase trabajadora vasca -continuó Lakuntza-; acertásteis al apostar por una radical independencia política y económica; y acertásteis al priorizar la importancia de una organización fuerte y cohesionada”. En esta línea, concluyó que “una organización que quiere ser fuerte debe asumir plenamente su pasado, afrontar el presente y preparar el futuro”.
Por todo ello, de cara al futuro, Lakuntza subrayó que “ELA tiene que ser el sindicato de todas las personas que sufren distintas opresiones”, aunando “la lucha por los derechos laborales, la lucha feminista, el antirracismo, etcétera… Y avanzando hacia la independencia y una Euskal Herria euskaldun. Para ELA, todas esas luchas deben ser una única lucha”. En resumen: “Nos hemos transformado en estos 50 años porque en aquellos congresos de 1976 se sentaron unas bases sólidas, y hemos cambiado para hacer realidad aquellos objetivos”.
A Amaia Muñoa, secretaria general adjunta de ELA, le correspondió desgranar las cinco principales decisiones -y sus correspondientes cambios- adoptadas por el sindicato en las dos últimas décadas. Para empezar, "convertir ELA en un sindicato feminista; todavía nos queda tarea, modificando nuestras formas de funcionar, el lugar que deben ocupar los cuidados en la organización, desarrollar diferentes modelos de liderazgo", etcétera. En segundo lugar, "la decisión de ELA de ejercer su vocación nacional: un proyecto para Iparralde, contribuyendo al desarrollo de un ‘ecosistema’, impulsado por la fundación Manu Robles-Arangiz en los últimos 20 años".
Muñoa también se refirió a la lucha por la justicia climática: "Desde 2022 hemos puesto en marcha un proceso interno con el fin de orientar la acción sindical hacia una Transición Ecosocialista Justa".
"La lucha por una Euskal Herria euskaldun" es otra apuesta firme. "En la mayoría de nuestros órganos el euskera es nuestra lengua vehicular", pero hay que avanzar "en las administraciones y en las empresas" para lograr que de verdad se pueda trabajar en euskera. Finalmente, Muñoa subrayó "la reivindicación de una República Vasca; ELA apuesta por un Estado vasco como herramienta para la emancipación nacional y de clase".
Por su parte, Leire Txakartegi, responsable de Organización del sindicato, reconoció el valor de las decisiones adoptadas en 1976: “Recibimos una organización fuerte, y hoy somos el primer sindicato de Euskal Herria, con una gran estructura, variados recursos, una caja de resistencia muy solvente, unos servicios jurídicos de calidad… Eso lo vivimos con naturalidad, pero detrás ha habido mucho trabajo y mucho esfuerzo militante; todo eso lo hemos heredado”.
“No solo recibimos un modelo sindical -continuó-, sino muchas cosas que no están escritas y que conforman una cultura organizativa que nos distingue: compromiso personal y colectivo con el proyecto; la importancia del trabajo en equipo (incluido el cuidado mutuo); la responsabilidad de proteger la organización y trasmitirla como legado…”. Y lo más importante: “La alegría y el orgullo de ser de ELA. Que la cadena no se rompa”.