Residencias de Gipuzkoa: Las trabajadoras, firmes frente a la precariedad
La negociación para el nuevo convenio de residencias y centros de día de Gipuzkoa arrancó el pasado mes de enero; desde entonces ELA está trabajando para superar la precariedad; además de las numerosas movilizaciones y huelgas sectoriales, continúan las huelgas indefinidas en ocho residencias, que se prolongan más de 150 días. La gran mayoría de las 5.000 personas que trabajan en el sector son mujeres, la mitad de las cuales trabajan a tiempo parcial de forma no voluntaria.
Esta situación afecta directamente a las condiciones de vida de las trabajadoras y a la atención que se presta a las personas residentes: las ratios empeoran, las cargas de trabajo aumentan y la rotación de las plantillas se acelera. Hay que añadir a esto la brecha salarial, que supera los 10.000 euros anuales con respecto a las trabajadoras del sector público.
Este problema es aún más grave en determinados centros, en especial en los que dependen de KABIA, donde el empleo parcial llega al 55%. Este dato indica que la precariedad no es solo un problema que atañe a las residencias en manos de empresas privadas, sino que también es responsabilidad directa de la administración. Además, la feminización de los trabajos de cuidado agrava esta situación, y la brecha de género se convierte en estructural en el sector.
Los contratos fijos y la jornada a tiempo completo como eje
Durante meses las patronales –Matia, Adegi y Lares– no han presentado ninguna propuesta sustancial, lo que ha provocado el total bloqueo de la negociación. Esto ha prolongado el conflicto, pero también ha puesto de manifiesto la fuerza de la huelga: en la reunión del 27 de marzo las patronales presentaron por primera vez una propuesta debido a la presión que se ha ejercido. Sin embargo, la propuesta está alejada de las reivindicaciones planteadas.
Por tanto, ELA presentó en abril su propuesta a las patronales y a la Diputación Foral de Gipuzkoa, con un objetivo claro, el de dignificar el sector. La prioridad es que se garanticen contratos a tiempo completo para abordar el núcleo de la precariedad y mejorar sustancialmente la atención que reciben las personas residentes.
Además, la propuesta recoge los siguientes puntos: Un incremento salarial del 5% para 2025 y 2026, teniendo en cuenta el IPC, reducción de la jornada semanal a 30 horas para las trabajadoras mayores de 60 años, y reconocimiento del derecho a coger un permiso no remunerado de hasta el 25% sin reducción de cotización. Asimismo, se reclaman medidas para fomentar el aprendizaje y el uso del euskera, poniendo a disposición del personal medios y tiempo.
Implicación institucional
No es solo una cuestión laboral: la actual situación está directamente ligada al modelo de cuidados establecido en los últimos años. La privatización impuesta por la Diputación ha provocado un constante deterioro de las condiciones laborales y de la calidad del servicio. Aunque la gestión esté a cargo de empresas es la administración la que fija sus bases, y no ha hecho nada contra la precarización.
En este contexto ELA ha denunciado la falta de implicación de la Diputación. Hasta marzo no ha habido reuniones, y ni siquiera los compromisos recogidos en los acuerdos presupuestarios se han cumplido. Es más, ante la huelga el Gobierno Vasco ha fijado unos servicios mínimos de hasta el 90%. Esto quiere decir que en la práctica durante todo el año el servicio está en mínimos.
El sindicato ha subrayado la necesidad de impulsar iniciativas políticas. En los últimos meses ha reclamado a varios partidos que faciliten la posibilidad de que el gobierno foral, las patronales y los sindicatos nos sentemos en torno de una mesa y dé una salida política al bloqueo existente.
En el último pleno de las Juntas Generales se debatió una resolución, presentada por EH Bildu, sobre la implicación de la Diputación en la negociación del convenio territorial de residencias para la tercera edad. Sin embargo, gracias al voto de PNV-PSE y PP, se impuso otro texto que diluía la implicación de la administración.
La dinámica de huelgas no para
Entre tanto, además de la huelga y las movilizaciones sectoriales, la huelga indefinida continúa en ocho residencias, donde se van a cumplir ya 200 días de paro: Txara II (Biharko Gipuzkoa), Villa Sacramento (Domusvi-Mitie) y La Paz (GSR-Coop.Mondragon) de Donostia, Sgdo.Corazon (Eulen) de Errenteria, Argixao (Gerozerlan-Matia) de Zumarraga y San Juan (Clece) de Zumaia, San Jose (Zaintzen-Clece) de Ordizia y Sanmarkosene (Errenteria).
ELA seguirá trabajando para alcanzar un acuerdo, pero con una condición: Hay que abordar los problemas estructurales del sector. Esto implica la eliminación de la parcialidad, la reducción de la brecha salarial y la configuración de un sistema de cuidados más digno.
En definitiva, el conflicto ha puesto en evidencia que el debate no se limita al sector. Están en juego el valor de los cuidados, el reconocimiento de un trabajo mayoritariamente desempeñado por mujeres y el modelo de servicios públicos. Ante esto, las trabajadoras han dejado claro que la precariedad es inaceptable y la lucha es el modo más eficaz de realizar el cambio.