Tubos Reunidos necesita un plan industrial, no un ERE
Además, la incorporación de 41 eventuales tras la denuncia de ELA ante Inspección no ha evitado despidos forzosos, lo que supone una actuación denunciable por parte de la empresa.
ELA mantiene su postura de que el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en Tubos Reunidos debe quedar sin efecto, reclamando la continuidad de la Acería, el mantenimiento del área de Logística y la ausencia total de despidos forzosos. ELA, que recurrirá el ERE, exige un plan de viabilidad industrial real que asegure el futuro de la compañía.
Tras la denuncia presentada por ELA ante la Inspección de Trabajo de Araba, un total de 44 trabajadores eventuales en situación irregular fueron incorporados a la plantilla, después de que el organismo detectara 46 casos de contratación fraudulenta. Dos de esas personas han optado por no continuar en la empresa. Este avance fue valorado positivamente por el sindicato, aunque aún persisten despidos forzosos entre el resto de eventuales y no descarta que existan más casos de fraude, que serán analizados por ELA.
La resolución de la Inspección llega después de dos reuniones clave: la primera, el 24 de febrero, en la que ELA presentó un listado de posibles irregularidades en la contratación; y la segunda, el 25 de marzo, cuando se confirmó la existencia de dichos casos. Como consecuencia, la empresa se vio obligada a revisar su decisión final e integrar a muchas de estas personas en la plantilla.
Por otro lado, ELA cuestiona los últimos resultados económicos presentados por la empresa, correspondientes a 2025. Pese a registrarse una facturación significativamente superior a la de 2024, las pérdidas declaradas son mayores que las inicialmente comunicadas. En un primer análisis, ELA apunta a un posible uso interesado de la ingeniería contable por parte de la dirección, cuya credibilidad pone en duda.
ELA exige a las instituciones vascas una implicación “real e inmediata” para resolver la situación de la empresa, que atribuye exclusivamente a una gestión deficiente de la dirección. ELA recuerda que el origen de la actual deuda se remonta a 2008, vinculada al reparto de 170 millones de euros entre los accionistas.