El modelo de movilidad que tenemos provoca grandes impactos ambientales
El reto de la transición ecosocial exigirá cambios profundos en varios ámbitos y un ámbito que necesitará grandes cambios será el de la movilidad, debido al gran consumo de energía fósil que tiene nuestra forma de movernos y los impactos ambientales que supone.
El transporte, tanto de personas como de mercancías, es uno de los sectores que más impacto ambiental genera en la actualidad. Si atendemos a los datos de consumo de energía, podemos concluir que tiene un gran consumo y que es totalmente dependiente de la energía fósil. En Navarra, en 2023, el 39% de la energía consumida fue consumida por el sector del transporte. En la CAPV en 2024, el 48% del total de la energía consumida fue consumida por el sector del transporte.
El modelo de movilidad que tenemos hoy en día también tiene otras características que son preocupantes:
- El exceso de movilidad que padecemos genera otros graves impactos ambientales, tanto por la contaminación como por la construcción de infraestructuras.
- El petróleo y sus derivados son la principal fuente de energía del sector del transporte y de la movilidad de las personas, lo que lo convierte en el sector con mayores emisiones de gases de efecto invernadero.
- La movilidad de las personas está basada en el vehículo privado y en cada vehículo privado circulan una o dos personas de media. Esto supone una gran cantidad de coches.
- El uso del transporte público es limitado. El transporte público todavía no es la principal forma de desplazamiento de la población, la mayoría tiene el vehículo privado como primera opción.
- La oferta de transporte público fuera de los núcleos urbanos es escasa, lo que además de generar desequilibrios en el territorio, reduce el uso del transporte público.
- En cuanto a las mercancías, éstas se transportan principalmente por carretera, lo que supone un gran consumo de energía fósil y unas emisiones enormes.
- Las mercancías recorren un número cada vez mayor de kilómetros en una economía globalizada. El transporte mundial es fundamental para el funcionamiento de este modelo económico, y esto agrava aún más los impactos, tanto económicos como ambientales.
A menudo, las únicas políticas públicas en materia de movilidad son incrementar el servicio de transporte público y fomentar su uso. Y éstos son necesarios, desde luego, pero no son suficientes. Reducir nuestra necesidad de movilidad y cambiar el modelo de movilidad serán fundamentales para una transición ecosocial justa.