El Presupuesto de Navarra para 2020 continúa con las políticas de austeridad
Este presupuesto viene condicionado por el acuerdo que en 2018 hizo el anterior Gobierno de Navarra con el Ejecutivo español (gobernado por Rajoy), donde se fijaron los límites de déficit público, de deuda pública y la denominada regla de gasto para el periodo 2018 a 2020 (impide, entre otras cosas, aumentar el presupuesto más del 2,7% respecto al de 2019. Es lo que se denomina la regla de gasto: los ingresos que se obtengan por encima se destinarán íntegramente a amortizar deuda pública, es decir, pagar a los bancos). Por ejemplo, si se suman la deuda pública y el peaje en la sombra, en 2020 se gastarán 454,4 millones de euros, el 9,9% del presupuesto. Visto de otra forma, se gastarán 1,24 millones de euros al día en el pago de la deuda pública y el peaje en la sombra.
Como se sabe, las fuerzas políticas que sustentan al Gobierno de Navarra (PSN, Geroa Bai, Podemos) no tienen suficiente representación para aprobar el presupuesto. Así, el Gobierno de Navarra ha pactado con EH Bildu diversas enmiendas a cambio del apoyo de esta fuerza al conjunto del Presupuesto. Este acuerdo aumenta el gasto en 16,7 millones de euros (un 0,4%). Es evidente que una cifra tan baja no puede en ningún caso convertir en social el presupuesto del Gobierno.
En cuanto a la distribución del aumento del presupuesto (16,7 millones de euros), se ha pactado por un lado que 5 millones de euros se destinarán al Plan de Infraestructuras Locales de libre designación. Por otro lado, el resto, 11,7 millones de euros, serán destinados a financiar las enmiendas parciales impulsadas tanto por los grupos que sustentan el Gobierno de Navarra como por EH Bildu.
Lo más grave, sin embargo, es que los firmantes han creado falsas expectativas asegurando que el acuerdo satisface las reivindicaciones de la huelga general. De entrada, se firmó apenas seis días antes de la huelga, e incluye referencias a dos de sus reivindicaciones principales: complementar las pensiones hasta 1.080€ y un salario mínimo de 1.200€. Sin embargo, estas dos referencias son un claro brindis al sol y no comprometen en ningún modo al Gobierno de Navarra, ya que en ambos casos lo único acordado es la realización de sendos estudios. En el caso del salario mínimo, por ejemplo, los firmantes podían haberse comprometido a que todas las personas que trabajan en subcontratas del Gobierno de Navarra van a cobrar un salario mínimo de 1.200€, puesto que para eso sí tienen competencias. Pero no lo han hecho.
En conclusión, el papel de la izquierda no puede limitarse a maquillar unos presupuestos antisociales, porque los presupuestos no pasan a ser buenos en función de quién los firma, sino que lo que hace bueno a unos presupuestos es su contenido.