Acabar con el atado y bien atado de la herencia de Franco

06/06/2014
ELA considera que la abdicación de Juan Carlos I como rey de España debe ser aprovechada para revisar radicalmente la construcción política española impuesta por los franquistas durante la llamada transición política.

Los puntales básicos de esa construcción política –la propia monarquía, la ley de punto final, el bipartidismo, la no aceptación de la pluralidad nacional, los privilegios de la iglesia católica  –están hoy en una crisis profunda. Estos últimos años, de crisis económica, degeneración democrática y corrupción, han sidotambién años de una gran movilización social, politización y empoderamiento ciudadano, lo cual permite certificar en el presenteun auténtico terromoto institucional y político.

Eneste contexto convulso entendemos que el proceso de abdicación ha sido convenientemente acelerado ante el miedo de la llamada “Españaconstitucional” –sostenida en forma de pacto de estado por el PP y el PSOE– de no poder garantizar en un futuro próximo una mayoríaparlamentaria suficiente para el sostenimiento de la corona. De esta manera, una vez más, se sustrae a la decisión del pueblo –como sehizo en la transición– eldebate sobre las cuestiones nucleares del sistema político español. Entonces lo impuso Franco y ahora pretenden hacerlo Rajoy yRubalcaba.

La llamada transición política –que califican de modélica– fue, en rigor, una transacción penosa para las fuerzas democráticas ylas clases populares. A estás, en una correlación de fuerzas muy desfavorable, se les obligó a aceptar las condiciones impuestas. Laprimera de estas condiciones fue la restauración monárquica, ordenada por Franco y consumada dos días después de su muerte. Así,la “irresponsabilidad” del monarca sancionada por la Constitución, unida a cuatro décadas de nefanda propagandapro - monárquica, ha permitido su enriquecimiento y la corrupción y los escándalosque le afectan, o la relación del monarca con sangrientos dictadores en el ámbito internacional. ELA piensa que el 90% de apoyoparlamentario con el que previsiblemente contará la anunciada ley orgánica de abdicación, está alejadísimo del nivel de aceptaciónciudadana tanto del régimen monárquico como de los demás puntales del actual sistema político. Creemos que este sistema no puedepretender seguir haciendo oídos sordos a la urgente necesidad de regeneración democrática.

Como sindicato queremos llamar la atención sobre las voces empresariales y financieras que están urgiendo a acelerar el calendario de las reformas. Estos felicitan al monarca por los servicios prestados y exigen que nada cambie con el apoyo a su hijo. Solicitan de lospartidos del régimen llevar hasta el extremo las políticas de austeridad y recorte de derechos laborales y sociales, así comoincrementar la coacción y represión de la acción reivindicativa y la movilización social. Esta demanda empresarial por tanto tiene lamisma lógica que la aceleración del proceso de abdicación. ELA alerta, en este sentido, a sus afiliados y afiliadas y a la clasetrabajadora en general, sobre el previsible recrudecimiento de las políticas antisociales en los próximos meses.

Laurgencia de regeneración democrática debe extenderse igualmente al reconocimiento de las naciones del estado y el respeto a su derecho adecidir, como es el caso de Cataluña y Euskal Herria. Asimismo, debe contemplarse una agenda de resolución sobre las consecuencias delconflicto armado que hemos padecido en nuestro país, que debe traducirse en un dialogo político que permitan encauzar el desarmede ETA y revisar a fondo la política penitenciaria.

Para ELA resulta inaceptable, en este escenario, el papel que está jugando la dirección política del PSOE y del sindicalismo de estado. Resulta significativo que, 40 años después, no estén en condiciones de alzar la voz con claridad por las consignas que estánen la calle: sea la república, el derecho de autodeterminación de los pueblos, la memoria de la represión, o cualquier otra.Lamentablemente, entienden su papel como un papel de estado, de orden y de acompañamiento a los deseos de las élites que de verdad mandanen el Estado.

ELA aplaude y hace suyas las movilizaciones que se están desarrollando con este objetivo.