CETA: queda un largo camino
La cumbre euro-canadiense convocada para la firma del CETA se suspendió ayer por la negativa de Valonia (y por consiguiente, de Bélgica) a firmarlo. La denuncia de Valonia de aspectos del CETA venía de lejos: el sistema de tribunales privados conocido como ICS, la amenaza para el sector agrario, etc.
Sin embargo, hasta ahora sus preocupaciones y exigencias no se habían tenido en cuenta. Cuando los valones mantuvieron su posición y se vio que estaban dispuestos a bloquear la firma del acuerdo empezaron las presiones y prisas por parte de Bélgica, la UE y Canadá. Finalmente, ayer por la tarde, se llegó a un acuerdo con Valonia, que deberá ser aceptado por el resto de parlamentos de Bélgica y por los estados miembros de la UE.
Detrás de este bloqueo está la presión ejercida por las movilizaciones y los agentes sociales. Se ha conseguido retrasar la cumbre y dar impulso al debate y la movilización. Al CETA le queda aún un largo camino por recorrer, y entre todos y todas es posible paralizarlo: el 5 de noviembre, ¡todos a la calle!