El Gobierno vasco prefiere prestaciones sociales y salarios bajos
Para ELA es muy grave que la principal justificación dada para tomar esa medida haya sido la de “incentivar el empleo”. Es decir, para el Gobierno tener prestaciones sociales más altas supone desincentivar el empleo. Noval ha destacado que “eso es un eufemismo. Tener prestaciones sociales mejores lo que desincentivaría, en su caso, es el empleo precario, con bajos salarios.”
De este modo el Gobierno prefiere aplicar una política que aumente la pobreza. Como ha indicado el responsable de Política Social de ELA, “en los últimos años ha aumentado la pobreza, tanto entre quienes tienen un empleo como entre quienes no lo tienen”, y ello se debe, entre otras razones, a la política del Gobierno Vasco en las prestaciones sociales.
La ley aprobada en el Parlamento Vasco en 2008 dice que la RGI debe ser el 88% del SMI. El Gobierno Vasco lleva recortando esa cuantía un 8% desde 2012. A su vez, no ha cuestionado la relación entre la RGI y el SMI los años en que éste salario ha perdido poder adquisitivo. Estas decisiones han contribuido al aumento de la pobreza experimentado en estos años. “El Gobierno Vasco lo que nos ha dicho ahora es que pretende mantener el recorte del 7% y se niega a aplicar la subida del SMI a la RGI. Sigue apostando por extender la pobreza en esta sociedad”. Todo ello ocurre a la vez que el Consejero de Hacienda explica su propuesta en política económica afirmando que “si se logran más ingresos vía recaudación fiscal irían a amortizar la deuda y no al gasto social”. Es una apuesta por la ortodoxia neoliberal.
Por supuesto, la decisión del Gobierno ha sido unilateral, lo que muestra también la nula relevancia de la denominada Mesa de Diálogo Social, en la que ni siquiera hay trámite de consulta.