El sindicalismo se debe presentar ante la gente explotada libre de cualquier atadura
Muñoz ha iniciado su intervención señalando que sin margen para las aternativas, no hay democracía."Necesitamos que los partidos que llegan a los gobiernos no acepten la sumisión a políticas neoliberales. Lo sucedido en Grecia ha sido muy grave; la Troika nos envía un mensaje: No se admiten políticas alternativas. Han construido una estructura para que todos los gobiernos, sean del color que sean, apliquen las políticas de estabilidad, comtinúen con las reformas estructurales y ataquen los derechos laborales y sociales. Aceptar el esquema de la Troika supone una catastrofe para el modelo social europeo. A los ciudadanos y ciudadanos europeas se nos permite votar pero no para cambiar la política. Siendo eso así... ¿qué democracia queda en Europa si el voto ciudadano resulta intrascendente porque los gobiernos se someten? Nos parece inaceptable que apelando a la deuda y al déficit público los gobiernos acpeten quedarse sin margen para defender las políticas sociales".
"ELA observa con mucha preocupación el intento de dsiciplinar todo. Basta, como ejemplo, unos más, la reacción habida contra el nombramiento del secretario general del Partidos Laborista Sr. Corbyn, que ha sido duramente criticado no solo por el poder económico, sino también por el propio stablishment del Partido Laborista. "Para todos ellos. cualquier referencia que discuta. la concentración de poder del capital y el sistema político que le sirve, debe ser acallada. El movimiento sindical no debería callarse ante tales hechos porque necesitamos en la política personas y partidos que se atrevan a cuestionar las esencias de la injustcia que sufrimos", ha manifestado.
Muñoz ha querido resaltar en el Congreso de la CES "la tremenda hipocresía" que supone el argumento de que los gobiernos deben cumplir las normas como si de una cuestión moral se tratara mientras las grandes empresas -muchas de ellas del propio país que Ángela Merkel como WV, Siemens...- usan maquinaciones, sobornos y recurren al fraude y la corupción para primar su único objetivo: masificar los beneficios para sus accionistas. Estas empresas, precisamente, son las que terminan teniendo a los gobernos cautivos, las que logran ventajas de todo tipo, empezando por la propia fiscalidad. El movimiento sindical, en opinión de ELA, debe denunciar este falso lenjuage. Las empresas, empezando por las más grandes, alimentan un fraude que es incompatible con el bienestar social y que es consentido por muchos gobiernos.
El secretario general de ELA, ha señalado que, desgraciadamente, gobiernos y patronales están logrando su objetivo: nunca los salarios han representado menos en el reparto de la riqueza. Ese ha sido el objetivo de la política que se camufla bajo eufemismos como reformas estructurales. "Las políticas de ajuste deshumanizan el trabajo y, la mayor parte de los nuevos contratos, son simpelmente miserables. Tampoco es ajeno al objetivo de atacar al trabajo y a los salarios la pretensión de gobiernos y patronales de convertir al sindicalismo en irrelevante, negándole una intervención autónoma que dificulte sus planes. No hay ninguna razón para aceptar que bajen los salarios; al contrario, los salarios tienen que subir y las condiciones de trabajo se deben dignificar. Detrás de la caída salarial siempre hay una sociedad globalmente empobrecida. Para hacer posible ese objetivo estamos los sindicatos.Una sociedad sin equilibrios y contrapesos, una sociedad sin un sindicalismo fuerte no es una sociedad democrática".
Se ha referido, también, a la importancia que tiene el TTIP, un nuevo instrumento de dominación para limitar aun más la esfera de lo público. Un tratado esencialmente antidemocrático que pretende situar a las empresas multinacionales, con la escusa del comercio, por encima de cualquier reglamentación protectora de derechos laborales, sociales, ecológicos, etc... Igualmente debemos señalar la importancia del cambio climático, este sistema es incompatible con el desarrollo social y los más elementales equilibrios ecolçogicos. Al sindicalismo este debate no le es ajeno y debemos liderar la necesaria transición energética y reivindicar, además. los empleos alternativos para aquellos sectores que con su producción son responsables de los gases de efecto invernadero. "De la misma manera debemos destacar la crisis humanitaria que está detrás de las emigraciones de millones de personas. No puede ser que la extrema derecha saque ventaja de las políticas que destruyen lo social. El desarrollo de políticas social es la mejor manera de enfrentarse a la xenofobia y a la extrema derecha", ha destacado.
En opinión, la esperanza del sindicalismo está en volver a sus orígenes. Ha defendido que el sindicalismo se debe presentar ante la gente explotada libre de cualquier atadura. La precariedad y la explotación crecn y eso es incompatible con un modelo pretendidamente social para Europa. "Lo tenemos que decir alto y claro: Debemos desempañar un papel de interpelación a la política, a toda, para que recacione y no se deje llevar. Nuestra opinión es que el diálogo social es incompatible con política neoliebarles, unilaterales y antisociales. Tenemos como reto siempre estratégico que mejorar nuestra capacidad de propuesta, y sobre todo, nuestra relación de fuerzas dando centralidad en cada organización a los elementos organizativos. Es, en nuestra opinión, el signo de unos tiempos en donde se nos lleva a políticas del pasado", ha manifestado.