Muñoz: "El soberanismo debe ir a la izquierda y ser social; de no ser así, no logrará ampliar su base"
Los ejes centrales de la intervención del secretario general de ELA fueron los siguientes:
1.- La Unión Europea es una construcción pensada para unificar políticas neoliberales y destruir la política alternativa; para que la disputa electoral no influya en que cambie la política que impone la Troika. La mayor parte de la izquierda política ha quedado noqueada tras lo sucedido en Grecia. Allí, la Troika dijo a los ciudadanos-as: “podéis votar pero, gane quien gane, se hará lo que yo digo”. Grecia tiene su memorándum y el Estado español también. El hecho -lamentable- es que todos los Gobiernos aceptan ese entramado que conlleva políticas antisociales favoreciendo las posiciones del capital. Política de recortes y reformas estructurales es igual a destruir la cohesión social. Ni en sueños pensaba la patronal, por ejemplo, hace unos años que iba a sacar tanto provecho de la crisis. La realidad es muy dura: nunca los salarios han representado menos en el reparto de la riqueza; nunca las nuevas contrataciones han sido más miserables, y nunca el capital ha pagado menos impuestos.
2.- A los referentes históricos que ha trabajado el sindicalismo reivindicativo debemos unir el cambio climático. Con convicción. Es cuestión de vida o muerte. Con motivo de la COP 21 que se celebrará en París el próximo mes de diciembre, ELA hace suya la reivindicación de los movimientos alternativos: “cambiemos el sistema, no el clima”. El sistema capitalista, en su propia genética, es devorador de todo, también del ecosistema. Los Gobiernos, cautivos de las grandes corporaciones y del poder financiero, no van a adoptar las medidas que necesitamos. El objetivo es “carbono 0, pobreza 0”. El sindicalismo debe hacer suya esta agenda y exigir a los Gobiernos las demandas de empleos alternativos para la imprescindible transición energética. La lucha contra el cambio climático crea empleo.
3.- En el Marco vasco de relaciones laborales y de protección social (MVRL y PS) no creen ni el Gobierno de Gasteiz ni la patronal vasca. Comparten que sus intereses están bien representados en España. Así se explica la privatización de Kuxabank (falta saber qué bonus cobrará la dirección de Kutxabank una vez terminada la operación de salida a Bolsa); operaciones como Euskaltel; la dilapidación de la CAN… Instrumentos de poder económico y financiero de los que, por decisión política, no se duda en desprenderse. Es la política la que impide el MVRL y PS. Si no hay contenido, no hay desarrollo; si a los Gobiernos y a la patronal lo que les preocupa es clonar lo que hay en España, tampoco hay MVRL y PS. ¿Significa que no exista? No. Hoy el MVRL y PS, en nuestra opinión, es una reivindicación que se concreta en propuesta, interpelación y movilización. Ese Marco no se puede confundir con la creación de instrumentos vacíos por completo de contenido. El problema no está en el instrumento sino en la política. Los instrumentos, por ejemplo, las mesas de diálogo social, funcionarán cuando la política lo permita. Con política neoliberal el diálogo social está muerto. El MVRL y PS es un espacio con vocación de lucha para defender la dignidad en el trabajo y el desarrollo de la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria.
4.- ELA reivindica la autonomía del movimiento sindical y social para interpelar a la clase política, especialmente a la izquierda, de la que esperamos más. Somos un agente socio-político con reflexión sindical, social y política plena. No aceptamos niveles de subordinación ante Gobiernos ni partidos, pero sí queremos -necesitamos- una dialéctica con la política en la que ésta acepte que debe ser objeto de interpelación. Sin política no se puede hacer lo que queremos; eso es completamente cierto. Igual de cierto que la política que necesitamos precisa, más en la fase actual, de esa interpelación desde la calle. La izquierda política no tiene ninguna oportunidad en las instituciones si su objetivo es reducir la interpelación.
5.- El Estado es involución y, sin embargo, ante los continuos ataques contra el autogobierno, las referencias del Gobierno de Gasteiz mantienen el estatutismo y la renuncia a cualquier confrontación democrática. Lejos, muy lejos de Cataluña. Lejos, en lo social, muy lejos de Escocia; donde quien gobierna concluyó que las posibilidades del soberanismo iban unidas a marcar diferencias prácticas con los Torys, con el neoliberalismo de Cameron. Aquí, ni Cataluña, ni Escocia. ELA está persuadida de que la suerte del soberanismo va unida a que gire hacia la izquierda social; que sea creíble, práctica y real. Que se parta de poner al servicio de la justicia y la solidaridad toda la capacidad normativa que tenemos, empezando por la fiscalidad. ELA está dispuesta a desarrollar alianzas sindicales y sociales sólidas para ese objetivo. Si el soberanismo no se enfoca a la izquierda no habrá cambios. La independencia es mucho más que una bandera.
6.- ELA hace suyo el compromiso de fortalecer la organización sindical. Queremos ser un instrumento útil; queremos que la lucha contra la extensión de la precariedad laboral y social permita la reconstrucción del poder sindical. El sindicalismo no puede perder la capacidad de representación y organización de las personas que se incorporan al mercado de trabajo en condiciones de miseria. El sindicalismo debe afirmar el sujeto de clase al que representa.
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