ELA defiende y protege a sus militantes para evitar el riesgo de prisión

10/02/2015
A juicio de ELA, la empresa Tomás Acha de Laudio buscaba criminalizar la actividad del sindicato en la defensa de sus trabajadores y militantes, más en un contexto de impago de salarios, amenazas de despidos...en una actuación tan desproporcionada como injusta.

El conflicto en la empresa Tomás Acha se suscitó en los inicios de 2012 a causa del impago de salarios por parte de la empresa a sus trabajadores. Tras un proceso de negociaciones se alcanzó acuerdo por el que 15 trabajadores aceptaban la rescisión voluntaria de sus contratos a cambio de una indemnización. Se culminaba así, con acuerdo, el conflicto laboral.

En el momento en que la empresa iba a hacer entrega de las cantidades acordadas para hacer frente a las indemnizaciones de los trabajadores y que ELA se las hiciera llegar, la Guardia Civil detuvo a 4 militantes de ELA bajo la acusación de un delito de amenazas.

A juicio de ELA, la empresa buscaba criminalizar la actividad del sindicato en la defensa de sus trabajadores y militantes, más en un contexto de impago de salarios, amenazas de despidos...en una actuación tan desproporcionada como injusta.

ELA ha reiterado su radical confianza en sus militantes; los ha defendido, amparado y protegido y ha logrado un acuerdo con la fiscalía para evitar cualquier riesgo de prisión que se pudiera derivar para ellos. Asimismo se ratifica en la honestidad y buen nombre del sindicato y de sus militantes.

ELA recuerda que el conflicto de TOMAS ACHA S.L. respondía exclusivamente a razones e intereses laborales.

En la empresa Tomas Acha S.L., radicada en Llodio, se arrastraba desde hace tiempo un conflicto laboral que tenía su origen en el impago de salarios por parte de la empresa a sus trabajadores. Con el objeto de buscar una solución al mismo, los trabajadores y su sindicato instaron diversas acciones: la actuación del PRECO y de la Inspección de Trabajo de Araba, la celebración de una huelga... ELA prestó su apoyo durante todo el conflicto a los trabajadores.

La empresa presentó un ERE con 26 despidos. Finalmente, y tras duras negociaciones, se alcanzó un acuerdo por el que 15 trabajadores aceptaban la rescisión voluntaria de sus contratos a cambio de una indemnización.

El 4 de marzo de 2012, en el momento en que los propietarios de la empresa hacían entrega en el local de Basauri de la cantidad que se correspondía con las cantidades adeudadas a los trabajadores (para que ELA se las hiciese llegar) la Guardia Civil, que acudió a petición de la empresa a nuestro local ocultando su identidad, procedió a detener a cuatro militantes de ELA bajo la acusación de un delito de extorsión.

En el mismo momento del suceso, ELA mostró su perplejidad y asombro por una actuación tan desproporcionada como injusta. ELA denunció a la empresa por su ilegítimo comportamiento que provocó la intervención de la Guardia Civil en el intento de criminalizar la actividad del sindicato en defensa de estos trabajadores y de sus militantes.