ELA quiere salir al paso de la polémica artificialmente creada en torno a los “Retratos Municipales de Vulneración de Derechos”.

22/07/2016
Opinión de ELA sobre este tema.

1.Durante muchos años ELA ha denunciado que no haya registros oficiales exhaustivos sobre las vulneraciones de derechos humanos sufridas en nuestro país. Tal es así que, en los primeros 2000, nuestra fundación Manu Robles-Arangiz Institutua publicó el trabajo realizado por el colectivo Argituz titulado “Un mapa inacabado del sufrimiento”. Queríamos con ese pequeño gesto contribuir a que ese tipo de trabajos comenzasen a ver la luz. A partir de ahí, en diversos pronunciamientos y congresos, nuestro sindicato ha exigido a las administraciones vascas que ese registro de vulneraciones se vaya completando.

2.ELA considera que el actual gobierno de Gasteiz, durante esta legislatura, ha impulsado propuestas y trabajos de interés en esta materia, iniciativas que han tenido una acogida desigual por parte del resto de agentes políticos y sociales. Entre ellos cabe destacar, por su actualidad, el que verá la luz a finales de año sobre las torturas, sobre el cual ya se han adelantado algunos datos y conclusiones. Y cabe citar también el informe sobre el impacto de la amenaza de ETA sobre el colectivo de ertzainas y sus familiares entre 1990 y 2011.

3.ELA considera que el trabajo “Retratos Municipales de Vulneración de Derechos”, siendo una iniciativa parcial, constituye un paso en la buena dirección de ir haciendo verdad sobre lo ocurrido en nuestro país. Ese informe, como han dicho sus impulsores, no tiene por objeto calificar esas vulneraciones ni sus autorías. Y ELA considera que es del todo pertinente que en ese informe sea citada, entre otras muchas, la persona de Iñigo Cabacas, lo cual está siendo objeto de una polémica injusta e hiriente para con su memoria y para con sus allegados. Que Iñigo Cabacas aparezca en esos “Retratos” no es un juicio contra nadie, y menos aún contra la Ertzaintza.

4.ELA lamenta que mucho de lo relacionado con la paz y la convivencia siga siendo materia de contienda partidista. Y por ello exige que se deje de utilizar la memoria de quienes han padecido vulneraciones de derechos para articular campañas de dudoso objeto político. Así, ELA rechaza rotundamente la iniciativa de un sindicato corporativo de la Ertzaintza que plantea acciones como denunciar al Gobierno Vasco por injurias, pedir a dimisión de sus responsables o llamar a manifestaciones.

5.Decir que el ejecutivo vasco ha identificado a los y las ertzainas con terroristas es simplemente mentira, se piense lo que se piense sobre este gobierno. Y apelar a la sociedad para “defender” a una Ertzaintza presuntamente “amenazada” por este gobierno es, simplemente, un disparate. ELA anima a su afiliación, especialmente en la Ertzaintza, a no dejarse embaucar por este tipo de iniciativas.

6.ELA considera además muy sospechoso que algunos sindicatos corporativos pretendan ahora convertirse en adalides de los valores democráticos cuando han guardado un escrupuloso silencio ante la denuncia de vulneraciones de derechos, cuando han defendido a capa y espada la dudosa actuación de los dos últimos consejeros de Seguridad en el caso Cabacas, o cuando alimentan sin el menor matiz la ideología antiterrorista que ha inspirado varias décadas de represión en materia de derechos fundamentales, civiles y políticos.

7.ELA sí cree, en cualquier caso, que hay que defender a la Ertzaintza, y defenderla especialmente de la instrumentalización que, eventualmente, los gobiernos puedan hacer de ella. En este sentido, ELA cree que defienden a la Ertzaintza quienes ponen luz y no velos sobre todas sus actuaciones. Defienden a la Ertzaintza quienes exigen rigor en la rendición de cuentas y transparencia ante la cadena de mando, ante el parlamento, el gobierno y el poder judicial, ante el Ararteko, la sociedad civil y los grupos que, a nivel internacional, trabajan por los derechos humanos. Defienden a la Ertzaintza quienes trabajan cada día por que la labor policial esté orientada por criterios de servicio público y promoción de derechos. Defienden a la Ertzaintza quienes defienden un modelo estrictamente civil de policía.

8.ELA tomó hace más de treinta años una decisión que no tiene parangón entre las confederaciones sindicales europeas, que fue la de organizarse como un sindicato de clase dentro de un cuerpo policial. Lo hizo por dos razones. En primer lugar, porque entendió que la policía era, junto a otras, una institución fundamental de nuestro autogobierno. Y en segundo lugar, porque existía un clamor general en torno a una consigna ampliamente coreada en nuestro pueblo: “¡Que se vayan!”. ELA se reafirma en su decisión tomada hace tres décadas, y seguirá trabajando por una policía civil, democrática, de servicio público, que rinde cuentas y que basa su actuación en escrupuloso respeto y promoción de los derechos humanos.