ELA rechaza el desarrollo profesional para la enfermería que Osakidetza pretende decretar
La concepción de la carrera como un incentivo exclusivamente económico tiene dos consecuencias inmediatas, por un lado la discriminación entre colectivos. Primero entre el personal de enfermería entre sí, ya que interinos y eventuales quedan fuera de esta subida de sueldo, lo que llevará a generar doble escala salarial. Y por otro lado la discriminación que supone que otros colectivos no puedan disfrutar de esta subida salarial. Si se trata de una subida de sueldo, todos los colectivos se deben beneficiar de ella mediante la reordenación de los salarios. No debemos permitir que Osakidetza derroche el dinero publico de este modo, porque no va a arreglar ningún problema, y debería acometer una valoración de puestos para todos los trabajadores, además de abordar los problemas de falta de plantilla y de cargas de trabajo.
Además de discriminatoria desde ELA consideramos que los factores de evaluación que se van a tener en cuenta son tremendamente subjetivos. Así, pretenden medir cuestiones como la actitud y la disponibilidad de las personas en la cobertura de todo tipo de incidencias (bajas, ausencias de compañeros u otros imprevistos) lo que bordea un límite tremendamente peligroso ya que parece querer insinuarse que se va a valorar muy positivamente a quien esté dispuesto a cubrir todas esas circunstancias. Esto pretende ser el adiós definitivo a las sustituciones, incluso a la posibilidad de reclamarlas. Otro factor que cuenta con una gran carga de subjetividad es el que pretende medir y valorar el tipo de relación que se establece con el usuario, el nivel de accesibilidad mostrado hacia él, e incluso el grado de empatía. Del mismo modo se va a valorar el grado de satisfacción generado en el usuario y la capacidad de reacción que demostremos ante la interposición de una queja. Todo esto sin tener en cuenta la carga asistencial que pueda existir, la no sustitución de las ausencias, el volumen de los cupos o su composición.
Desde ELA nos preguntamos “¿QUIÉN va a estar ahí para valorar esto y cómo lo va a hacer? Creemos que no es posible medir la implicación y compromiso con la Organización de los profesionales de enfermería sin tener en cuenta las condiciones en las que están trabajando. En los últimos años se está exigiendo al personal de Osakidetza que prime la cantidad sobre la calidad: el número de pacientes atendidos sobre el tiempo dedicado a cada uno de ellos. “Eso sí, los muchos que atendamos deben salir satisfechos porque sino hay penalización”, pero luego se pretende medir a los profesionales en cuestiones como la “tendencia” o la “actitud”, aspectos muy subjetivos, sobre todo si no se han abordado las condiciones de trabajo. Se necesita un instrumento fiable y objetivo que verdaderamente permita crecer a cada profesional en su ámbito de actuación, en las condiciones adecuadas y este desarrollo profesional no lo es.
Abordar el desarrollo profesional en los términos que se está planteando requiere la resolución de algunos problemas que hoy día nos impiden desarrollar nuestro trabajo en condiciones adecuadas. Nos estamos refiriendo a la falta de plantilla, al exceso de cargas de trabajo, a la presión que se ejerce sobre nuestro trabajo en donde prima la cantidad sobre la calidad, a la falta de reconocimiento. El desarrollo profesional dice perseguir la motivación del personal y su implicación con la Organización. En nuestra opinión, la subjetividad de los factores que se pretende medir y el no tener una discusión previa sobre las condiciones de trabajo nos lleva a pensar que su objetivo no es, por tanto, el que proclaman, sino el convertirse en una herramienta de gestión y control del personal.