Es la hora de la calle
Dentro de la campaña a favor del empleo iniciada hace más de un mes, hoy han tenido lugar manifestaciones en, Laudio, Bilbao y Donostia. Las protestas han estado precedidas de asambleas en las que han participado más de mil delegados y delegadas.
El secretario general, Adolfo Muñoz ha manifestado en Laudio que hay que "recuperar la calle" y hacer frente "al chantaje sistemático de la patronal, que está aprovechando el miedo que genera esta crisis para arrear contra las condiciones de trabajo y los salarios".
En este sentido, ha adelantado que ELA “va a estar a la altura de las circunstancias y ha animado a los militantes a “pelear ante la ofensiva patronal y gubernamental que insiste en precarizar el trabajo, privilegiar a las rentas de capital y empresariales, facilitar los despidos y dar marcha atrás en los derechos laborales”. “Los empresarios están ya situados en el día después de la crisis y por la vía del chantaje buscan sacar tajada y desregular el mercado laboral para mejorar su posición ante las reivindicaciones laborales.”.
Según Muñoz, en tiempos de crisis se ha manifestado en toda su crudeza el modelo económico español que “ha favorecido la precariedad como elemento de competitividad”. Como consecuencia de este modelo, en tiempos de crisis la tasa de paro se ha disparado, con niveles muy superiores al de otros países de la Unión Europea. Además, ha subrayado, a los empresarios les esta saliendo gratis despedir al 30% de la plantilla que es eventual y hacer los ajustes de plantilla sin mayores problemas.
El secretario general de ELA ha citicado la política presupuestaria del Gobierno vasco. “Parece que no se han enterado y han presentado un presupuesto para el 2009 que sigue la línea de otros años en los que la economía no estaba en recesión”. Muñoz ha exigido un cambio de la política fiscal que favorece a los empresarios que siguen sin pagar impuestos y no paran de recibir subvenciones.
En sus intervenciones Muñoz se ha referido también al aumento de las bolsas de pobreza en Euskal Herria durante el último año, mientras el gobierno vasco tenía un importante superávit en sus cuentas publicas. La pobreza se sitúa por encima del 4%, lo que debiera ser objeto de una profunda reflexión en la sociedad vasca.