HUELGA EN IBERDROLA

La empresa dispara beneficios mientras niega subidas salariales a la plantilla

La empresa dispara beneficios mientras niega subidas salariales a la plantilla
La huelga de Iberdrola en la CAPV y Navarra reaviva las críticas a la empresa por la pérdida del 19% poder adquisitivo, los incentivos millonarios a directivos y el bloqueo del convenio.

La nueva jornada de huelga convocada por ELA en Iberdrola ha registrado un amplio seguimiento en numerosos centros de trabajo de la CAPV y Navarra. La plantilla exige la renovación del convenio colectivo, caducado desde el 31 de diciembre de 2024, y reclama subidas salariales vinculadas al IPC para frenar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años.
ELA denuncia que, tras año y medio de negociaciones, la dirección de Iberdrola sigue rechazando la principal reivindicación sindical: garantizar incrementos salariales ligados al IPC. El sindicato asegura que la plantilla bajo convenio ha perdido más de un 19% de poder adquisitivo desde la firma del último convenio.
El paro ha alcanzado prácticamente el 90% de seguimiento en centros como Asua, Ortuella, Abadiño, Gernika, Leioa, Durango, Santurtzi, Barazar, Miramon, Hernani, Eibar y Ordizia. En Larraskitu la participación ha superado el 50%, mientras que en Torre Iberdrola se ha situado en torno al 20%. En Navarra el 20%.
Durante la junta de accionistas, un delegado de ELA ha denunciado el contraste entre los beneficios empresariales y las condiciones de la plantilla. Según ha explicado, mientras los beneficios de Iberdrola crecieron un 12% el pasado año y la retribución al accionista aumentó un 14%, la subida salarial aplicada a la plantilla fue únicamente del 0,685%, frente a un IPC del 2,9%.
ELA también señala que Iberdrola prevé aprobar incentivos y pagos para unos 400 directivos por valor de más de 400 millones de euros, mientras rechaza una actualización salarial que supondría alrededor de 10 millones de euros para más de 8.000 trabajadores bajo convenio. La empresa obtuvo el pasado año unos beneficios de 6.285 millones de euros.
Además de las reivindicaciones salariales, ELA critica el progresivo traslado de centros de decisión y nuevas vacantes desde Bilbao a Madrid, así como la falta de impulso al euskera dentro de la compañía. Denuncia la ausencia de requisitos lingüísticos, formación y presencia del euskera en oficinas y comunicaciones internas.