La Ley de Seguridad aprobada hoy en el Parlamento Vasco promueve el control partidario de la sociedad
Esta Ley propugna un modelo de seguridad centrado en la reacción frente al delito en lugar de la prevención de éste realizando un análisis integral de la seguridad. En cualquier sociedad los problemas de inseguridad tienen mucha relación con problemas educativos, de exclusión social, pobreza o drogadicción, con lo que una ley de seguridad eficaz debiera abordar el origen de todas estas cuestiones además de la actividad policial. Asimismo, la ley debiera adaptarse también al momento socioeconómico y político que vive nuestro país. En ese contexto, tiene especial importancia las consecuencias que tiene, también en la seguridad, la situación económica y el empobrecimiento de la sociedad, cuestiones que debieran abordarse prioritariamente.
La Ley aprobada estructura la seguridad únicamente desde el punto de vista de la actividad policial y la reacción ante el delito una vez ha sucedido, obviando que lo primero que se deben asegurar son los derechos fundamentales de la ciudadanía. Además, esta ley pretende aumentar el control partidario sobre la actividad de la policía, centralizando las tomas de decisión en el Departamento de Interior para poder realizar un uso político de la policía. Desde ELA vemos con preocupación que esta ley se utilice para tratar de criminalizar los actos de protesta social consecuencia de las nefastas políticas económicas que se están llevando.
ELA reivindica una política de seguridad integral en la que la lucha contra la pobreza y la exclusión sean el eje de actuación. Asimismo, ELA quiere que dentro de ese sistema la policía juegue un papel crucial de prevención y cercanía, en la que, desde un conocimiento cercano del medio y las personas, puedan evitar que se produzcan problemas de seguridad.
Por último, ELA quiere que todas las actividades relacionadas con la inseguridad tengan control social para, por un lado, adaptar los sistemas a las necesidades sociales y, por otro, para evitar abusos en un tema tan sensible para, además, de realizarse adecuadamente, servir para legitimar las actividades que se realicen.
Por todo ello, solicitamos que se inicie nuevamente el debate sobre la ley en la que también se realice un debate social en profundidad y se logre una ley de seguridad que asegure todos los derechos fundamentales de la sociedad, empezando por el derecho a una vida digna y plena.