La patronal, desatada
CONFEBASK ha arremetido contra los jueces que, con sus sentencias relativas a la ultraactividad, intentan salvar unos mínimos de derecho laboral que protejan a los trabajadores y trabajadoras. En opinión de ELA, la reacción de CONFEBASK es propia de una patronal intolerante y soberbia. Llama la atención que nadie, desde el Gobierno Vasco, diga algo contra ese proceder. Para el ejecutivo de Urkullu, en un momento en que se están dinamitando todos los derechos laborales y sociales, lo único que sobra es “el conflicto social”, demostrando una falta de equilibrio inadmisible.
Un portavoz de la CEOE ha dicho lo siguiente: “Tenemos comprometidos los votos de los magistrados, ganamos por uno. La reforma laboral la validará el Constitucional, el fin de la ultraactividad, el Supremo. ¿Para qué necesitamos negociar?”. ¿Se puede hablar más claro? Su objetivo -así lo afirma el mismo personaje- es “poner a cero el contador de los derechos laborales”.
La patronal tiene puesta su confianza en un colectivo de jueces muy conservadores, que suman mayoría en los órganos que van a establecer la doctrina judicial y tumbarán las sentencias que ahora estamos ganando. En opinión de ELA, es solo cuestión de tiempo que se ponga orden, ante la “osadía de los Tribunales de las Comunidades Autónomas” que se resisten a dar carta de naturaleza a la destrucción del derecho laboral.
POR SI FUERA POCO, DE GUINDOS ANUNCIA OTRA REFORMA LABORAL y de NEGOCIACIÓN COLECTIVA.
El ministro lo hizo público la semana pasada. Hay que recordar que la CEOE (a la que pertenece CONFEBASK) dijo que era necesaria otra reforma porque la anterior “se había quedado corta”, y el PP la va a hacer.
¿Nos pueden decir, quienes defienden los marcos de encuentro y de consenso con la patronal, qué puede acordar el movimiento sindical con una patronal que, vía ley, obtiene todo lo que pide? ¿Con una patronal -lobby financiado con dinero público- cuyo objetivo es desmontar todo lo social y laboral?
Consciente de ese privilegio, CONFEBASK usa el monopolio representativo que tiene otorgado para bloquear la negociación colectiva, y el desempleo, como arma para forzar la caída salarial y la destrucción de los derechos recogidos en convenios. Solo caben los acuerdos si se aceptan sus posiciones, más retrógradas que nunca.
EL REFUERZO ORGANIZATIVO, IMPRESCINDIBLE
La crudeza y brutalidad de la ley (actual y futura) interpela al movimiento sindical a fortalecer su organización. No hay salida burocrática (Acuerdo Interprofesional) que sirva para poner freno al deterioro de derechos. El rechazo del 5 de julio al Acuerdo Interprofesional que presentó el Gobierno de Urkullu, que la patronal mandase al gobierno y a CCOO, LAB y UGT al carajo, tiene que ver con una conclusión: No tiene necesidad de negociar; negociar conlleva cesión, y ellos obtienen todo lo que quieren gratis.
La salida de esta situación tan dura, en opinión de ELA, está en organizar a nuestra gente y hacerla protagonista en la defensa de los derechos laborales y sociales. Si el sindicalismo no asienta su fuerza desde las empresas, será incapaz de hacer frente a la realidad que se nos impone.