La próxima Reforma Laboral debe garantizar la negociación colectiva en el ámbito vasco
En primer lugar, Amaia Aierbe, responsable de los servicios jurídicos, y Haimar Kortabarria, abogado del gabinete jurídico, han realizado un recorrido histórico desde la aprobación de la reforma laboral de 1994 hasta 2019, incidiendo en las graves consecuencias que han supuesto las reformas laborales aprobadas en el Congreso Español en 2010, siendo Zapatero presidente –PSOE–, como en 2011 y 2012, con el PP y Rajoy al frente.
A continuación, Pello Igeregi, responsable de negociación colectiva, ha analizado cómo está nuestra negociación colectiva en la práctica, en un contexto en el que la inseguridad jurídica afecta a muchos convenios y a gran parte de la clase trabajadora. Igeregi también ha hablado sobre la actual coyuntura política, explicando el trabajo que está haciendo ELA en Madrid con los diferentes partidos políticos con representación en el Congreso sobre dos ejes: la Estatalización de la negociación colectiva, y la intención manifestada por el Gobierno que preside Pedro Sánchez de “derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral del 2012”.
“Cualquier reforma laboral debe tener dos bases: que la estructura de la negociación colectiva favorezca las posibilidades de mejora de las condiciones de trabajo; y que en aquellas partes donde haya mayorías sindicales y patronales posibles se puedan plasmar convenios colectivos que mejoren las condiciones de trabajo acordados en ámbitos superiores. Para ello el objetivo es claro: nuestros convenios de tienen que discutir aquí. Tenemos que blindar que nuestras condiciones de trabajo se negocien aquí. No aceptaremos ningún acuerdo en un sentido contrario”.
Igeregi ha destacado que ese ha sido el motivo de las diferentes reuniones mantenidas por ELA en Madrid con partidos políticos y miembros del Gobierno como Magdalena Valerio, Ministra de Trabajo. “En 1994, cuando se planteó la primera reforma del Estatuto de los Trabajadores, los agentes sociales estatales vieron la oportunidad de reforzar el monopolio representativo del que gozaban. Sin embargo, como el PSOE había perdido la mayoría absoluta, necesitaba el voto de los partidos vascos para aprobar cualquier modificación. En 1994 ELA valoró muy positivamente la actuación del PNV en Madrid para que la negociación colectiva vasca tuviera reconocida la prioridad aplicativa respecto a la que se establece en el Estado. Si hace 24 años fue posible, ahora también tiene que serlo. Al fin y al cabo, nos encontramos en una situación parecida, pues el PSOE necesita 171 votos para aprobar la reforma, lo que supone que necesita la aprobación de todos aquellos partidos que votaron a favor de Sánchez en la moción de censura”.