Lakuntza: "La huelga general para conseguir un SMI propio cuenta con un amplio apoyo"
Según ha explicado, la clase trabajadora comparte las reivindicaciones de la huelga y esta cuenta con el respaldo de la sociedad, que comparte tanto la necesidad de hacer frente a la precariedad como la defensa del derecho a decidir. En este sentido, ha afirmado que mucha gente no entiende por qué no se puede tener un salario mínimo propio en Euskal Herria. Además, ha recordado que el salario mínimo impuesto desde Madrid, de 1.200 euros, no es suficiente para vivir en el territorio y ha subrayado que la mayoría de quienes perciben ese salario son mujeres, por lo que esta huelga también tiene un carácter feminista.
El secretario general de ELA ha reafirmado la necesidad de recurrir a la huelga después de que el Parlamento Vasco haya paralizado la iniciativa legislativa popular y de que la patronal Confebask se haya negado a negociar. No obstante, Lakuntza cree que en Navarra podría abrirse la posibilidad de negociar un salario mínimo propio, ya que la patronal CEN mantiene la puerta abierta. En ese contexto, se ha preguntado cuánto tiempo podrá mantener Confebask una postura como la actual y ha recordado que el próximo 24 de marzo está convocada una nueva reunión con la patronal de la CAV.
Por otro lado, en relación con el Expediente de Regulación de Empleo en Tubos Reunidos, Lakuntza ha denunciado que la estrategia de la empresa ha sido dividir a las plantillas de Amurrio y Trapagaran, concentrando la mayoría de los despidos en Amurrio. Ha reiterado que ELA no negociará ni aceptará despidos y ha insistido en que el sindicato está para defender a las personas trabajadoras. La principal reivindicación de ELA es que la acería no se cierre y que la empresa presente un plan de viabilidad.
Preguntado por la refinanciación de la deuda de la empresa, ha mencionado al BBVA, que es tanto accionista como acreedor. Según ha explicado, el préstamo solicitado para realizar inversiones acabó repartiéndose como beneficio entre los accionistas, lo que a su juicio implica responsabilidades que no se quieren asumir. Por último, ha advertido de que, si la empresa ejecuta los despidos, la vía judicial está sobre la mesa.