Las haciendas han favorecido a los defraudadores de la lista Falciani y a otros

06/03/2015
La lista Falciani fue entregada a las autoridades del estado español a principios de 2010. Posteriormente el gobierno español entregó a las haciendas forales de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra el listado con más de 150 contribuyentes de la CAPV que habían ocultado el dinero en el Banco HSBC de Ginebra. Se desconoce la cifra de defraudadores que pertenecen a la comunidad foral de Navarra.

Las cuatro haciendas procedieron en aquel año a la regularización de impuestos, lo que se hizo ofreciendo a los defraudadores hacerlo de forma “voluntaria”, sin abrir ninguna inspección fiscal, sin sanción y sin instar ningún tipo de delito fiscal. Por si esto no fuera suficiente, se aceptó que el HSBC dijese en todos los casos que esos fondos llevaban más de cuatro años en el banco, y por tanto la prescripción de cualquier posible fraude producido por no haber declarado el origen de dichos fondos.

En opinión de ELA, las haciendas tuvieron un comportamiento claramente inmoral y muy comprensivo con quienes habían evadido sus impuestos a través de esas cuentas ocultas en Suiza.

Posteriormente las haciendas de Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra han mantenido un mecanismo de regularización voluntaria de impuestos a precio de saldo, mediante una normativa más laxa y favorable a los defraudadores que la aplicada en Araba y el estado español, lo que para ELA es un auténtico escándalo.

Lo ocurrido con la lista del HSBC es solo la punta del iceberg. Las haciendas actúan con una gran hipocresía. Sin su colaboración estas cosas no pasarían. Existen alternativas, medidas concretas, como las que propone ELA en su último informe sobre la fiscalidad, para acabar con la opacidad y los paraísos fiscales.

Según ELA, las haciendas han renunciado a endurecer el tratamiento a los defraudadores. Constatamos que, a la hora de la verdad, existe una enorme complacencia institucional, que explica el escaso o nulo impulso que se da a la lucha contra el fraude fiscal.

ELA lleva mucho tiempo demandando una voluntad política que brilla por su ausencia. El fraude fiscal resta miles de millones de euros al año a las haciendas vascas. Atajarlo debería ser una prioridad. El trato privilegiado que se da a quienes defraudan choca con la propaganda y los continuos mensajes que relacionan fraude con prestaciones sociales, con la única intención de justificar nuevos recortes.

Por otra parte, ELA reitera su petición de que se hagan públicos los nombres vascos de la lista Falciani. Es otro ejemplo de la opacidad con la que actúan habitualmente las haciendas vascas. Hay interés en ocultar la realidad de lo que pasa en la fiscalidad para eludir el debate de fondo sobre el modelo de sociedad. No es de extrañar las puertas giratorias que existen, también en Euskal Herria, entre las empresas, los gobiernos (incluidos los departamentos de Hacienda) y la patronal.