Las instituciones vascas deben exigir a Iberdrola que no abra la central nuclear de Garoña
Y es una decisión política, tomada con el único fin de favorecer los intereses de la propietaria (Nuclenor, participada al 50% por Iberdrola y Endesa). La decisión del CSN es totalmente inaceptable, en especial teniendo en cuenta que en el dictamen se reconoce que la central no ha ejecutado las mejoras que el propio CSN le exigió en 2015 como condición previa. Cabe recordar que el pleno del CSN se encuentra integrado por ex cargos del PP (que ostentan la mayoría) y del PSOE, por lo que las sospechas de puertas giratorias son inevitables. Ahora la pelota se encuentra en el tejado del Ministerio de Energía, que deberá decidir si otorga la licencia.
Nuestra postura a este respecto es clara: la reapertura está totalmente injustificada desde todos los puntos de vista, y fundamentalmente porque detrás de este caso concreto se encuentra la voluntad de las grandes eléctricas de alargar la vida útil de las centrales nucleares. Consideramos que este es un claro ejemplo de conflicto ambiental, que debe resolverse mediante el mayor consenso social posible. En este caso, la mayoría social, sindical, institucional y política alrededor del cierre definitivo de Garoña es aplastante, por lo que esa era la única forma en la que dicho conflicto puede resolverse de forma democrática. Siendo esto así, ELA reclama a las instituciones vascas que clarifiquen si van a seguir dando un tratamiento privilegiado a Iberdrola y a sus directivos. Una mínima coherencia debería llevar a que se exija a Iberdrola que no reabra Garoña, y que si lo hace, su decisión tenga consecuencias.
Por último, ELA reitera que en la crisis climática y de recursos que actualmente afrontamos, la inversión, tanto privada como pública, debe dirigirse a la transición a un modelo energético de energías renovables, limpias y duraderas, en lugar de invertir en energías fósiles y en una energía cara, peligrosa y contaminante como la nuclear.