Mitxel Lakuntza: "Venimos a exigir otra salida"
VENIMOS A EXIGIR OTRA SALIDA
Venimos a exigir otra salida
Otra salida, para salvar el máximo de vidas.
Otra salida, para hacer frente a las consecuencias sociales y económicas.
La clave de esa salida debería estar en los presupuestos.
Es ese el instrumento más importante de que dispone un gobierno para afrontar una situación como esta.
Todavía no conocemos los presupuestos; se presentarán en martes, pero el Gobierno Vasco ha advertido que no habrá grandes cambios.
Nos han dicho que serán continuistas; que el gasto no aumentará mucho,
pero sobre todo, que no habrá modificaciones en la fiscalidad.
O sea, van a elaborar unos presupuestos como si no estuviéramos en plena pandemia. Como si no hicieran falta más inversiones públicas y más recursos.
NO ESTAMOS DE ACUERDO
No podemos compartir que, tras 10 meses en medio de una pandemia, no se hayan pasado a limpio algunas lecciones. Una pandemia que deja como principal tragedia en nuestro país la muerte de más de 3.000 personas.
- No compartimos los mensajes que se mandan desde el Gobierno Vasco. Es inadmisible que el portavoz Bingen Zupiria afirmase que teníamos que convivir con el virus.
- ¿Qué mensaje es ese? El de la resignación. Lo que nos gustaría escuchar es que se va hacer lo que se pueda y más para erradicarlo.
- Nos quieren llevar a un debate falso, el de intentar combinar la salud con la economía. A estas alturas ya deberían saber que SI NO SE CONTROLA EL VIRUS NO SE CONTROLA LA ECONOMIA.
TAMPOCO ESTAMOS DE ACUERDO con que se vayan a plantear unos presupuestos fuera de la realidad. Ni van a servir para reforzar los servicios públicos, ni van a servir para ayudar a hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia, ni para avanzar hacia un modelo productivo más sostenible y de futuro.
Van a ser UNOS PRESUPUESTOS FUERA DE LA REALIDAD.
- No van a servir para reforzar la sanidad, el modelo de residencias, para bajar los ratios en las aulas...
- Hace unos meses el mismo gobierno les llamaba esenciales, unos meses más tarde se les trata como a prescindibles.
- Es por desgracia una sensación muy compartida estos días por muchas trabajadoras y trabajadores de sectores que se encuentran en huelga o en movilizaciones estos últimos meses. Si se observan las concentraciones se comprueba que son principalmente mujeres.
- Desde las y los sanitarios de Osakidetza, en una situación extrema en áreas como atención primaria, dicen: “Hasta aquí hemos llegado, necesitamos más recursos; no podemos seguir como si no pasase nada”.
- También en educación están hartos; la falta de planificación y la escasez de recursos ha tenido que ser suplida con el compromiso y la sobrecarga de trabajo de las direcciones centros y las plantillas.
- Lo mismo pasa con las trabajadoras del sector de cuidados profesionales. Hay que cambiar un modelo de cuidados que se basa en malas condiciones laborales, en la brecha salarial y el beneficio de empresas privadas a costa de dinero público. El dinero público no debería destinarse a fomentar la precariedad.
Aunque a nuestros gobiernos se les haya olvidado, eran, son y serán siguiendo esenciales. Porque cuidar, curar, alimentar o educar -al menos en la sociedad que defendemos- son trabajos irremplazables. SIEMPRE ESENCIALES
Es incomprensible que tras meses de pandemia no se tomen en cuenta las numerosas lecciones que deja la pandemia.
UNOS PRESUPUESTOS FUERA DE LA REALIDAD QUE IGNORAN LAS CONSECUENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA CRISIS
Hoy muchos miran a Alemania y a las ayudas que están destinando para las personas y sectores más afectados. Un 7% del PIB. Nada que ver con lo que se está haciendo aquí. Estamos a la cola de Europa en las ayudas directas que se están destinando. Aquí la estrategia es pasar esta crisis gastando lo menos posible.
Es lo que estamos viendo en las ayudas directas a la hostelería: se han limitado a conceder las menos posibles y forzados por la presión social, no por propia voluntad.
ANTICIPARSE A UN CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO
Hay que salvar empleo. El de hoy y el de mañana. ¿Qué y cómo va a producir este país las próximas décadas? Ese modelo de futuro pasa por una transición hacia un modelo más sostenible y social. Este gobierno no tiene plan, como hemos visto en la defensa del diésel. Miran más al pasado que al futuro.
Se confía todo a la llegada de unos fondos europeos que nadie sabe cuando vendrán, pero que ya sabe para lo que no serán (sanidad, educación, cuidados...) y que, sobre todo, se condicionan a recortes laborales y de pensiones. Cuando se habla de estos fondos se habla de recortes. Ya no se manda a la TROIKA; ahora se chantajea con los fondos. Fondos a cambio de recortes.
A todo esto le llama el Lehendakari Auzolan. Pero ¿qué tiene de auzolan no reforzar los servicios públicos, escatimar las ayudas a las personas golpeadas por la crisis o no exigir un esfuerzo a empresas y a quienes más tienen?
UNA PALABRA TABÚ: REFORMA FISCAL
Hay un debate que para el gobierno es casi tabú, pero una y otra vez llegamos al mismo punto: la negativa de nuestros gobiernos a impulsar una reforma fiscal. Hay 8 puntos de diferencia en la presión fiscal de la CAV (32%) con la de la UE (40%). Es decir, si igualásemos esa presión fiscal a la media europea recaudaríamos 6.000 millones más. Esa es la explicación de la debilidad de nuestros servicios públicos y de la falta de ayudas.
Hoy, el consenso político en nuestro país (muy amplio si se atiende a los acuerdos presupuestarios) se basa, por desgracia, en no molestar a los que más tienen. Como hemos visto en Navarra, donde ya hay acuerdo para aprobar unos presupuestos que serán parecidos a los que se aprobarán en la CAV. Un acuerdo entre el Gobierno de Navarra, PSN, GBai, Podemos y EH Bildu desde fuera, que solo se incrementará un 1,9% y además renuncia a hacer una reforma fiscal.
Ese presupuesto no va a responder a las necesidades sociales existentes, y además renuncia a aprobar una reforma fiscal que aumente la recaudación. En nuestra opinión la izquierda en su conjunto tiene que dar centralidad a este debate, porque plantear cómo se tiene que repartir la riqueza y a qué necesidades sociales se destina marca en qué lado de la política se está.
EXISTE OTRA SALIDA; OTRA SALIDA ES POSIBLE
Es urgente, más aún en una coyuntura como la que vivimos, buscar otra salida, dejar a un lado esa peligrosa inercia política de nuestros gobiernos que pretende pasar esta crisis sin invertir más recursos. Unos presupuestos que están más cerca de ser un peligro público que una solución.
Vamos a seguir exigiendo otros presupuestos. Es muy evidente que la salida a una triple crisis -sanitaria, económica y social- apunta en otra dirección. Hemos visto medidas radicales estos meses (paralización del trafico aéreo mundial, confinamiento general, cierre de fronteras…); no es creíble que no puedan hacerse otros presupuestos ni que no podamos tener otra fiscalidad. No hay otra razón que la falta de voluntad política.
No estamos de acuerdo y vamos a seguir empujando para encontrar otra salida. Eso es lo que va a estar detrás de cada movilización y de cada huelga. La indignación y la incomprensión de la gente que, incluso estando frente a frente con el virus, se siente maltratada por nuestras instituciones. Las y los damnificados de la crisis planteamos en definitiva una idea: existe otra salida.