Navarra debe combatir la ofensiva centralizadora del PP ejerciendo el derecho democrático a decidir su futuro

11/09/2014
ELA cree que la ciudadanía navarra debe ser consciente de su pasado, crítica con el presente y dueña de su futuro, sin ataduras heredadas o impuestas, y sin otro límite que su libre voluntad democrática.

Los recursos del Gobierno de Rajoy a las leyes forales así como la última sentencia sobre fiscalidad energetica evidencian, además del afán centralizador del PP y la complicidad de UPN, la precariedad y las limitaciones del Amejoramiento.

ELA considera que el verdadero debate está en el reconocimiento del derecho de la ciudadanía navarra a decidir su futuro, y cree que un principio democrático tan fundamental debería concitar sin problemas el verdadero apoyo y la unanimidad social y política.

ELA considera que los recursos del Gobierno central contra once leyes aprobadas en Navarra son parte de una indisimulada estrategia de recentralización, coherente con el ideario político del nacionalismo español y antisocial que representa el PP.

Esta estrategia cuenta con todas las facilidades políticas y jurídicas para llevarse a cabo gracias a las limitaciones de un Amejoramiento y un autogobierno que pueden ser, no solo recurridos, sino incumplidos por parte del Estado en materia de transferencias, en especial las referidas a la cuestiones sociolaborales.

La lista de imposiciones centralizadoras, y contrarias a la voluntad mayoritaria de la ciudadanía navarra, es interminable: leyes básicas para mutilar competencias propias, paralización o anulación de leyes forales contra los desahucios, sobre sanidad universal, garantías salariales y laborales de trabajadores públicos, reforma del mapa local, fiscalidad...

Ante estas circunstancias, referirse a la limitada y mermada capacidad de autogobierno navarro como “pacto con el Estado” está totalmente fuera de la realidad. Es evidente que esa bilateralidad con el Estado es una ficción que los partidos de ambito español en Navarra necesitan para argumentar el “encaje” de Navarra en el actual marco constitucional.

Es pertinente recordar que la negociación del Amejoramiento se gestó desde los intereses de las élites locales y las del Estado para impedir precisamente la participación de la ciudadanía navarra. ELA cree que anteponer, en el siglo XXI, el principio de foralidad al principio democrático fue y es una trampa inadmisible.

Por último, ELA cree que la ciudadanía navarra debe ser consciente de su pasado, crítica con el presente y dueña de su futuro, sin ataduras heredadas o impuestas, y sin otro límite que su libre voluntad democrática.