No pueden privatizar Kutxabank sin apoyo sindical: ¿Qué harán CCOO y Pixkanaka?
Antes de nada es importante conocer que para poder tomar decisiones que afecten a la estructura de la entidad es necesario que dichas decisiones tengan el visto bueno del consejo de administración de cada caja y se ratifiquen en cada una de las asambleas. En vista de la composición de los órganos de gobierno, va a ser determinante lo que ocurra en el seno del Consejo de administración de Kutxa.
Hoy el Consejo de Kutxa está compuesto por 14 miembros (La DYA ha renunciado al suyo y no tiene intención de sustituirlo):
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PNV 3 y PSE 2: un total de 5
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Bildu: un total de 7
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CCOO 1 y Pixkanaka 1: un total de 2
PNV y PSE ( este último a cambio de entrar en el consejo de Kutxabank y otro en CAF) son partidarios del proceso de privatización (también el PP aunque no esté presente en el Consejo de Kutxa), en atención a lo que sus grupos parlamentarios han manifestado en sede parlamentaria.
Bildu por su parte, en esta fase, es contraria a la privatización.
Desde que se inicio el proceso de privatización de las cajas vascas el año 2011, los sindicatos CCOO y Pixkanaka han votado a favor de todas y cada una de las decisiones que ha tomado la dirección y, como DYA se abstenía, el voto de calidad del presidente era determinante.
La matemática no engaña, si CCOO y Pixkanaka votan en contra, no cabe el voto de calidad del presidente. PNV y PSE simplemente no cuentan con la mayoría suficiente y la dirección de Kutxabank estaría obligada a buscar otras alternativas.
En vista de la historia reciente, desde ELA vemos necesario apelar a ambos sindicatos y pedirles que se opongan a la privatización de las cajas por varias razones:
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Es contraria a los intereses de la sociedad, a los intereses de la clase trabajadora y, en particular, a los intereses de quienes trabajan en Kutxabank. La privatización es sinónimo de búsqueda de negocio y maximización del beneficio y si para ello es necesario destruir empleo y precarizar condiciones de trabajo, los accionistas lo harán. No hay más que mirar a la banca para comprobarlo. De hecho en los últimos cuatro años se han destruido en Kutxabank cerca de 900 empleos en Hego Euskal Herria.
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Aleja a la entidad del control público, limita la inversión en obra social y desdibuja el apego territorial que caracterizaba a las cajas, con consecuencias nefastas para el tejido productivo, la obra social y la economía real de la CAPV.
Una élite económica y política pretende dejar en manos de capital privado una entidad centenaria construida con el ahorro de todos y todas. Es posible poner freno a este expolio y debemos exigirlo.