No pueden privatizar Kutxabank sin apoyo sindical: ¿Qué harán CCOO y Pixkanaka?

01/04/2014
Desde ELA exigimos a CCOO y Pixkanaka que, en esta ocasión, se opongan al proceso de privatización, impidiendo el voto de calidad del presidente.

Antes de nada es importante conocer que para poder tomar decisiones que afecten a la estructura de la entidad es necesario que dichas decisiones tengan el visto bueno del consejo de administración de cada caja y se ratifiquen en cada una de las asambleas. En vista de la composición de los órganos de gobierno, va a ser determinante lo que ocurra en el seno del Consejo de administración de Kutxa.

Hoy el Consejo de Kutxa está compuesto por 14 miembros (La DYA ha renunciado al suyo y no tiene intención de sustituirlo):

  • PNV 3 y PSE 2: un total de 5

  • Bildu: un total de 7

  • CCOO 1 y Pixkanaka 1: un total de 2

PNV y PSE ( este último a cambio de entrar en el consejo de Kutxabank y otro en CAF) son partidarios del proceso de privatización (también el PP aunque no esté presente en el Consejo de Kutxa), en atención a lo que sus grupos parlamentarios han manifestado en sede parlamentaria.

Bildu por su parte, en esta fase, es contraria a la privatización.

Desde que se inicio el proceso de privatización de las cajas vascas el año 2011, los sindicatos CCOO y Pixkanaka han votado a favor de todas y cada una de las decisiones que ha tomado la dirección y, como DYA se abstenía, el voto de calidad del presidente era determinante.

La matemática no engaña, si CCOO y Pixkanaka votan en contra, no cabe el voto de calidad del presidente. PNV y PSE simplemente no cuentan con la mayoría suficiente y la dirección de Kutxabank estaría obligada a buscar otras alternativas.

En vista de la historia reciente, desde ELA vemos necesario apelar a ambos sindicatos y pedirles que se opongan a la privatización de las cajas por varias razones:

  1. Es contraria a los intereses de la sociedad, a los intereses de la clase trabajadora y, en particular, a los intereses de quienes trabajan en Kutxabank. La privatización es sinónimo de búsqueda de negocio y maximización del beneficio y si para ello es necesario destruir empleo y precarizar condiciones de trabajo, los accionistas lo harán. No hay más que mirar a la banca para comprobarlo. De hecho en los últimos cuatro años se han destruido en Kutxabank cerca de 900 empleos en Hego Euskal Herria.

  2. Aleja a la entidad del control público, limita la inversión en obra social y desdibuja el apego territorial que caracterizaba a las cajas, con consecuencias nefastas para el tejido productivo, la obra social y la economía real de la CAPV.

Una élite económica y política pretende dejar en manos de capital privado una entidad centenaria construida con el ahorro de todos y todas. Es posible poner freno a este expolio y debemos exigirlo.