PNV, PSE-EE y PP defienden un modelo de diálogo social antidemocrático
Las propuestas presentadas por los grupos de EH-Bildu y Elkarrekin Podemos demandaban que se respetase la representación democrática de la clase trabajadora. Sin embargo, PNV, PSE-EE y PP lo han rechazado. Eso sí, en el ámbito de las patronales no establecen mecanismo alguno para determinar la representación de los empresarios, y permiten así que Confebask monopolice la representación patronal, otorgándole derecho de veto.
En opinión de ELA la propuesta de decreto para institucionar el Diálogo Social demuestra claramente el ánimo con el que el Gobierno Vasco quiere utilizar este ámbito: Es un espacio para legitimar sus políticas. No obstante, cuando la patronal tiene objetivos concretos se acuerdan fuera de la mesa, y si los agentes sociales tienen opiniones contrarias a esas políticas se diseñan vías para obviar su representatividad, hasta el punto de que el voto de una organización con un 10% de representación basta para cerrar acuerdos.
La línea argumental del PSE-EE en el Parlamento indica claramente la meta del departamento de Trabajo en manos de esta fuerza política, y el que el voto de los sindicatos minoritarios sea suficiente es su consecuencia lógica. Esto es, el objetivo del diálogo social no es el de ser un espacio en el que se planteen opiniones contrapuestas; su único objeto es reforzar el consenso neoliberal.
Desde que la Mesa de Diálogo Social se constituyó en la CAPV no ha habido un solo acuerdo que mejore las condiciones de trabajo y vida de las personas asalariadas, y los recursos públicos destinados a mejorar la siniestralidad laboral siguen siendo demasiado escasos, la política fiscal está escorada en favor de las rentas del capital, nos obligan a emprender huelgas indefinidas para acabar con la brecha salarial...
Igual que en el Parlamento, una condición democrática imprescindible para poder acordar es disponer de la mayoría. Los sindicatos obtenemos nuestra legitimidad en los centros de trabajo, el trabajo diario y las elecciones sindicales. ELA tiene la certeza de que en este periodo de elecciones sindicales reforzará su legitimación. Muchas de las políticas que se deciden en el Parlamento no nos gustan, pero no ponemos en cuestión la legitimidad de los partidos para hacerlo. La actitud autoritaria hacia los sindicatos es paralela con la aplicación de políticas neoliberales. Por ello, exigimos una vez más que la propuesta de decreto para institucionalizar el diálogo social sea retirada, porque supondría abrir un espacio para legitimar decisiones contra la clase trabajadora adoptadas rompiendo las reglas de juego democráticas.