Por el derecho a negociar convenios también en euskera

16/07/2026
Por el derecho a negociar convenios también en euskera
Pello Igeregi Santamaria. Responsable de euskera en ELA
Sorprende la agresiva respuesta a una petición sencilla: ELA ha solicitado que un organismo público, el Consejo de Relaciones Laborales (CRL), que tiene como función facilitar la negociación de convenios colectivos territoriales y, así, regular las condiciones de trabajo de miles de personas, disponga de un servicio de traducción. Porque ELA no quiere renunciar a negociar en euskera en 27 convenios sectoriales.

En 2024 tuvimos la primera reunión con la actual presidenta del CRL y le solicitamos que dispusiera los medios para no obligar a realizar las negociaciones únicamente en castellano. En otra reunión de una comisión de principios de 2025, ELA reiteró la petición a los miembros de la dirección del CRL (CONFEBASK, LAB, CCOO y UGT). En este tiempo el CRL no ha dado pasos y, mientras tanto, se dan situaciones tan llamativas como que en alguna negociación de 13 personas 12 utilicen el euskera diariamente y las reuniones se hagan exclusivamente en castellano.

Choca que el anuncio se titule mediáticamente como una imposición (Grupo Vocento), se editorialice como arma arrojadiza (Grupo Noticias) y sindicalmente se interprete como una petición ajena a la realidad (CCOO) o que rompe consensos (UGT). ELA únicamente ha solicitado poder hablar en euskera y que el resto de interlocutores lo haga en el idioma que quiera. ELA solicita aquello que ofrece, que cada cual se exprese en el idioma que quiera. El Parlamento Vasco dispone de un servicio de traducción simultánea para las personas que no entienden el euskera, incluso el Congreso de los Diputados español dispone a día de hoy de ese servicio. ¿Por qué se acoje como una agresión la petición de ELA?

Si no se facilita un servicio de traducción la gestión de los derechos lingüísticos se individualiza. ELA no culpa a quien no entiende el euskera, las instituciones no han generado las condiciones para que el conocimiento del euskera sea generalizado. Esas mismas condiciones ya existen para imponer el conocimiento del castellano a toda población. Los mismos agentes que se han sentido agredidos por la petición de ELA son quienes impiden que de una vez el conocimiento del euskera sea tan amplio como el del castellano (por ejemplo, manteniendo vivo un sistema de modelos lingüísticos que solo garantiza el conocimiento del castellano). Mucha población que no conoce el euskera es la primera víctima de esas políticas lingüicidas, muchas de ellas personas afiliadas e, incluso, militantes de ELA.

Mientras no existan condiciones colectivas para el conocimiento universal del euskera, deberá, cuando menos, garantizarse que nadie deba renunciar a su derecho a expresarse en el idioma que quiera. Por eso solicita ELA que el CRL facilite un servicio de traducción, y no que el resto de interlocutores deban ser euskaldunes. Es una solicitud de absoluto sentido común.

El problema de la solicitud de ELA es que traslada el problema de quien conoce dos idiomas, y debe renunciar diariamente al euskera, a quien pretende tener la potestad de imponer uno, el castellano. Quien entiende que cuando se le habla en euskera se le está imponiendo el idioma tiene un grave problema, se llama supremacismo. Las personas que sabemos euskera ya ofrecemos la opción de que se nos hable en castellano (no hemos podido elegir no saberlo). Muchas personas no tienen más remedio que imponer involuntariamente el castellano porque las instituciones no han creado las condiciones para que conozcan el euskera. Y hay quienes se creen con el derecho de imponer el castellano habiendo renunciado intencionadamente a conocer el euskera; esta gente es la que se ha llevado las manos a la cabeza.

A nuestro entender, lo lógico hubiera sido que agentes y medios de comunicación solicitaran al CRL, repito que se trata de un organismo público, que facilitara los medios para poder hacer frente a la solicitud y que no trasladase el problema a los agentes negociadores. Para ELA la respuesta de la presidenta del CRL, diciendo que en cada mesa de negociación las partes deberán solventar el problema, es absolutamente inaceptable. Obliga a tener que elegir a la persona euskaldún entre no ser entendida o renunciar a sus derechos lingüísticos, y otorga derecho a veto a quien quiere imponer el castellano. Que esto suceda en el espacio público es intolerable. Es equiparable a permitir que PP o VOX impongan el idioma a utilizar en el Parlamento Vasco.

Pero han preferido cargar contra ELA, porque no pueden soportar que una persona euskaldún pueda tener derecho a vivir en el idioma que quiere. Tienen una visión de la pluralidad que pasa por el derecho a imponer el castellano como algo natural y que sea el único idioma de uso general. Y, tienen un concepto de la libertad que pasa por decirle a quien quiera vivir en euskera que no puede. Porque su consenso pasa por ahí para las personas euskaldunes, “que se fastidien”, por decirlo de forma muy fina. Pues va a ser que ese consenso no vale.