Tubos Reunidos: es chantaje, no democracia

16/03/2026
Tubos Reunidos: es chantaje, no democracia
Unai Martinez Azarola - Secretario general de ELA-Industria eta Eraikuntza
Tubos Reunidos es una empresa con una gran deuda y cuyo proyecto industrial tiene un futuro muy comprometido. Los principales accionistas son el BBVA y familias muy conocidas de Bizkaia. Gran parte de la deuda proviene de 2008, cuando los accionistas se repartieron 170 millones de beneficios (que la empresa no había generado). Desde ese momento la plantilla ha padecido expedientes, despidos y el cierre de la acería de Trápaga.

En 2021, la SEPI entregó 112,8 millones de euros a la dirección de la empresa, que pretende no devolver. Estos directivos no han sido capaces de diversificar la actividad de la empresa, no han aportado ninguna solución a los problemas que se repiten de manera recurrente y no son capaces de estructurar un plan industrial serio. El único planteamiento es repetir la misma receta: despedir a 301 personas, externalizar la logística de Amurrio y eliminar su acería. Otro plan disparatado igual que el anterior y siempre basado en descapitalizar la empresa.

Plan de Tubos Reunidos: ¿Cómo conseguir que los y las trabajadores acuerden el ERE para despedir a 301 personas y sobre todo, cómo facilitar más despidos futuros o incluso el cierre de la actividad? Creando una afectación absolutamente diferente en cada planta: 27 despidos en Trápaga (las personas prejubilables y voluntarias que se acogen al expediente superan ampliamente esa cifra) y, en cambio, 274 en Amurrio. 

Este es el escenario con el que la dirección busca dividir plantillas y que las personas de una planta despidan a las de la otra. Verdaderamente lamentable.

ELA, primer sindicato en las dos plantas, ha trabajado para defender los intereses de ambas plantillas frente a la estrategia de la dirección. ELA ha puesto el foco en la alarmante incapacidad de la dirección para argumentar las causas del expediente. Nadie cree que despedir a 301 compañeros y compañeras y descapitalizar la empresa, va a salvar Tubos Reunidos. Nadie.

En ese contexto, quienes representaban a la plantilla de Trapaga por ELA (2 miembros de una mesa de 13) en la negociación del ERE se han sumado a la posición de la empresa. Entendemos el chantaje que por parte de la dirección sufren todas las personas que se enfrentan a un ERE, pero el papel del sindicato no puede ser aceptar despidos y planteamientos empresariales que no tienen ningún sentido. Hay algunas personas que defienden la capacidad de decidir de la plantilla de Trapaga, pero pensarían lo contrario si quienes trabajan en Amurrio despidieran a 274 personas en Trapaga.

No puede ser un ejercicio democrático que una plantilla vote despedir a la de otra. No es democracia que algunas personas que se van a beneficiar de una buenas condiciones se prejubilen a costa del despido de otras. Aceptar las causas para el expediente actual facilita a la empresa los despidos futuros (o incluso el cierre de la actividad).

ELA va a continuar defendiendo los intereses del conjunto de la plantilla de Tubos Reunidos. Trabajando con honradez y defendiendo los puestos de trabajo, no su pérdida. Es imprescindible que las dos plantillas trabajen de manera coordinada para enderezar el rumbo de la compañia. Por último: ¿dónde están las instituciones que han entregado tantos millones de euros a Tubos Reunidos? Su inacción los vuelve cómplices.