8 DE MARZO

ELA considera que un salario mínimo de 1.500 euros es una forma de reparación feminista

ELA considera que un salario mínimo de 1.500 euros es una forma de reparación feminista
ELA ha celebrado un acto en Donostia para mostrar su apoyo a las huelguistas de las residencias de Gipuzkoa y ha afirmado ante las trabajadoras que luchar por los derechos de las mujeres es también uno de los objetivos de la huelga convocada para el 17 de marzo a favor del salario mínimo.

A las puertas del 8M, ELA ha celebrado un acto de apoyo a los huelguistas de las residencias de Gipuzkoa, en Donostia. La negociación del convenio está totalmente bloqueada por la falta de propuestas por parte de las patronales. Mientras tanto, se cumplen más de 100 días de huelga. El sindicato cree que el modelo de cuidados que impulsa el Gobierno foral se basa en la discriminación de género y ahora que se acerca el 8 de Marzo, han pedido a la diputada general, Eider Mendoza, que lleve a la práctica el discurso institucional en materia de igualdad.

En la misma línea, el sindicato ha explicado que luchar por los derechos de las mujeres es también uno de los objetivos de la huelga convocada para el 17 de marzo en defensa del salario mínimo. En este sentido, ELA ha destacado que reivindicar un salario mínimo de 1.500 euros es también un reclamo feminista. 

No en vano, Jone Bengoetxea, del área de género del sindicato, ha recordado en el acto que casi dos tercios de las personas que perciben el salario mínimo son mujeres. En referencia a la situación de las trabajadoras de las residencias, ha señalado que el trabajo y los salarios de las mujeres siguen teniendo menor valor económico y prestigio social. "Cuidar a la gente vale menos que producir productos o materiales". Prueba de ello es la privatización por parte de la Diputación Foral del sector residencial y de centros de día de Gipuzkoa, sabiendo que esto empeorará las condiciones laborales y la calidad del servicio. 

Bengoetxea añade que la subida del salario mínimo supondría mayores cotizaciones y ofrecería una vida mejor a muchas mujeres que, a pesar de haber trabajado dentro y fuera de casa, reciben una pensión baja. Los datos muestran que la tasa de pobreza también es mayor entre las mujeres mayores de 65 años que entre los hombres de su misma edad. Y es que, como denuncia Bengoetxea, la mayoría de los contratos parciales quedan a expensas de las mujeres. Refejo de ello es el sector de las residencias de Gipuzkoa. Casi la mitad de la plantilla tiene jornadas parciales no voluntarias y las trabajadoras cobran 10.000 euros menos al año que los empleados públicos que realizan el mismo trabajo. Entre las principales demandas están garantizar jornadas al 100% y eliminar la brecha salarial. 

Hablando de cuidados, Bengoetxea ha recordado que el 87% de las excedencias por cuidado de hijos y el 72% de las excedencias por cuidado de otros familiares son acogidas por mujeres y esto repercute directamente en futuras pensiones. 

Por otro lado, destaca que la situación económica de las familias monoparentales formadas por mujeres es peor. Además, las mujeres migrantes tienen unas tasas de riesgo de pobreza muy elevadas debido a las barreras de acceso al mercado laboral y a la falta de redes de protección, sin olvidar que todo ello se sustenta en una cruel Ley de Extranjería", ha afrmado. 

Por todo ello, remarca Bengoetxea, esta huelga también es una huelga feminista. “Por todas aquellas que no la pueden hacer, por las que aún teniendo un salario sufren violencia económica... ¡Por justicia social y feminista! Y porque nosotras también queremos hablar de salarios, fscalidad o repartición de la riqueza, tanto en la macroeconomía como en la economía del día a día”, ha remarcado.