ELA lamenta que el proceso de privatización culmine con la adquisición de Euskaltel por parte de MásMóvil
El sindicato recuerda que el proceso de privatización de Euskaltel se está produciendo desde hace años. Euskaltel se creó por una decisión política y con dinero público en 1995 (el Gobierno vasco aportó el 40 % y las antiguas Cajas de Ahorro, el 60 % restante). En los últimos años el proceso de privatización ha sido imparable: en 2012 el 50,1 % del capital pasó a manos privadas (el fondo ICV compró el 49,1 %), a precio de saldo. En 2015, con la valoración realizada para la salida a Bolsa, ICV, vendió todas sus acciones por más del triple del precio de compra. “Ningún motivo económico justificaba esa diferencia tan grande”, resalta ELA. Desde entonces, más del 80 % del capital de Euskaltel ha estado en manos de fondos de inversión u otro tipo de inversores privados bursátiles. El Gobierno vasco se quedó sin ninguna acción, y Kutxabank (que ahora es un banco) ha dispuesto de menos del 20% del capital. En el año 2019 se dio entrada a Zegona en el accionariado de Euskaltel, como accionista mayoritario. Este fondo explicitó que su objetivo era obtener la mayor rentabilidad en el menor tiempo posible.
De este modo, las instituciones vascas han perdido, de manera voluntaria, el control público de una empresa tractora en un sector estratégico. Abandonar instrumentos tan importantes como la principal entidad financiera (como ha ocurrido con la bancarización de Kutxabank) o Euskaltel supone una irresponsabilidad política.
Finalmente, en 2021 nos encontramos con que MásMóvil, una compañía en el que los accionistas son fondos de inversión y tiene su sede en Jersey (un paraíso fiscal), está a las puertas de ser propietario de Euskaltel. Se ha hecho público el acuerdo de MásMóvil con Zegona, la Corporación Alaba y Kutxabank para llevarlo a efecto. Nos encontramos ante una operación especulativa que beneficia exclusivamente a las 3 entidades mencionadas. El caso más obsceno es el de Kutxabank, heredera de las antiguas cajas de ahorro, que ahora se dedica como cualquier otra entidad financiera a maximizar sus beneficios, en operaciones como la de Euskaltel.
ELA subraya que, tal y como lo ha hecho hasta ahora, continuará defendiendo los puestos de trabajo y las condiciones laborales, tanto en Euskaltel como en sus subcontratas.