Hemos escenificado las victorias en un gran mosaico humano
Desde que estallase la denominada crisis financiera, escuchamos sin cesar que la propia solidaridad de la clase trabajadora se ha diluido. Inmersos en esta crisis no tanto financiera si no sistémica, son muchas las personas que aseguran sin cesar que la conciencia trabajadora también ha entrado en crisis: que los cimientos de la solidaridad colectiva entre los y las trabajadoras y la capacidad de organización se ha visto claramente mermada. Y es que, ¿para qué unirnos, para qué organizarnos, si no depende de nosotros ni nosotras cambiar las cosas?
Bien, es hora de aclarar que cambiar las cosas sí está en nuestras manos. Las victorias se consiguen mano a mano, luchando hombro con hombro, y así lo ha demostrado ELA en este año 2016 que acabamos de dejar atrás.
Merecen mención especial el acuerdo logrado en el Museo de Bellas Artes, o el ejemplo de organización y solidaridad de los y las trabajadores de Kaiku km0… Sin embargo, estos no son sino algunos ejemplos, ya que son muchas las victorias alcanzadas por ELA en este año que acabamos de dejar atrás.
Todo ello bien demuestra que el sindicalismo no sólo puede, sino que debe generar cambio. ELA ha demostrado que con la negociación colectiva como eje central se pueden alcanzar grandes acuerdos, y que también, cuando la situación así lo requiere, a través de conflictos y huelgas cuyo objetivo no es el conflicto en sí mismo, si no la propia negociación y la resolución del conflicto en aras de un acuerdo digno para los y las trabajadores.
Es por ello que ELA quiere reconocer los logros obtenidos y celebrar las victorias, como no, con todas las personas protagonistas de las mismas: los y las trabajadoras.
Hemos querido escenificar la solidaridad y la lucha trabajadora a través de un mosaico. Nos hemos pasado el testigo de la victoria de una mano a otra.