Una vez más, 12 de octubre: ¡Nada que celebrar!

Una vez más, 12 de octubre: ¡Nada que celebrar!

12/10/2026
Una vez más, 12 de octubre: ¡Nada que celebrar!
Kinnari Ladrón de Guevara y Xiomara Suaza Herrera - ELA ekintza soziala
El 12 de octubre comenzó con el ya conocido proyecto colonial a través de la ocupación de los territorios del Abya Yala, gracias a los recursos y al genocidio de miles de comunidades y pueblos enteros con identidad, cultura y saberes propios, creando así la Gran EUROPA, el Norte Global y su Modernidad.

Hoy vemos cómo dicho orden colonial, de la mano de un sistema capitalista y patriarcal, permanece vivo más que nunca. Lo vemos en la ocupación de territorios como el pueblo palestino, saharaui; en la intervención estadounidense, europea e israelí, en las políticas del Abya Yala, África o Asia; en los genocidios activos que siguen matando a miles de personas; o las políticas sangrantes propiciadas por una ola de extrema derecha que representan un retroceso en materia de derechos fundamentales y sociales.

Por ello, hablar del 12 de octubre es hablar de rechazar el orden del sistema colonial, también el español, cuya principal herramienta de ejecución es la conocida Ley de Extranjería, mediante la cual se segrega a las personas en función de su etnia y su origen; a través de ella se produce la persecución de las cuerpas marrones y negras; la falta de representación en puestos de poder de personas migradas o racializadas; y, en suma, el difícil acceso a derechos sociales básicos como pueden ser la sanidad, la educación o la vivienda.

 

En ese sentido, vemos cómo la oleada de extrema derecha nos hace replantearnos cómo ha evolucionado la humanidad. Una oleada que, aunque dolorosa, nos está despertando. Una de esas manifestaciones de esperanza de lucha las podemos ver con el tema de la vivienda. Un derecho básico para todas las personas que viene siendo vulnerado desde hace décadas con el auge de los fondos buitres y el turismo desmedido. Un acceso a la vivienda que, si ya es limitado para las personas autóctonas, lo es aún más para las personas migradas y racializadas. Nosotras siempre hemos vivido con el miedo de quedarnos sin una casa, porque si me llamo Mohamed ni siquiera se me tiene en cuenta como futuro inquilino.

Y es que la colonización también está presente en el lugar que habitamos; el racismo inmobiliario está dejando en la calle a muchas familias en situación de vulnerabilidad. Alquilar una habitación es una osadía, no podemos pensar en una vivienda digna para todas las personas trabajadores migradas, racializadas que sostienen este sistema del bienestar del norte global. 

 

Por ello, debemos condenar el racismo institucional que nos mata mediante una política racial legitimada por Europa y nuestras propias instituciones vascas, cuya agudización se refleja con el nuevo pacto europeo. En esa línea, entendemos que la regularización extraordinaria del presente año ha sido simplemente un parche que continúa instrumentalizando a las personas migradas y racializadas, donde lo central es la capacidad laboral y la funcionalidad para servir a un sistema capitalista que solo quiere mano de obra barata y precarizada.

Por todo ello, un año más decimos, nada que celebrar. Porque somos negras/os, andina/os, cholo/as, marrones, y en las venas llevamos pura resistencia. Y es por ello que reivindicamos todas las luchas que pongan la vida en el centro, la lucha por los derechos de las mujeres y personas disidentes, por los derechos de las personas migradas y racializadas, por la salud mental, por un trabajo digno, por una sanidad y una educación pública y de calidad, por una vivienda digna para todas las personas, ¡sin importar su origen o condición para una vida digna y justa!

12 DE OCTUBRE: ¡NADA QUE CELEBRAR, MUCHO POR LO QUE LUCHAR!