ELA anuncia la celebración de un acto en Donostia con motivo del 8 de marzo
ELA subraya que casi dos tercios de quienes perciben el SMI son mujeres y denuncia la precariedad y menor reconocimiento de sectores feminizados, especialmente el de los cuidados. Sostiene que elevar el salario mínimo reforzaría los suelos salariales, mejoraría la negociación colectiva y contribuiría a un reparto más justo de la riqueza.
ELA destaca que la subida del SMI incrementaría cotizaciones y pensiones, beneficiando a mujeres con trayectorias laborales parciales o interrumpidas por cuidados. Recuerda que las mujeres representan el 87% de las excedencias por cuidado de hijos e hijas y el 72% para atender a otros familiares. Advierte también de la mayor vulnerabilidad de hogares monoparentales encabezados por mujeres, del riesgo de pobreza entre mujeres migrantes —agravado por la Ley de Extranjería— y de las tasas más altas de pobreza en mayores de 65 años con carreras laborales fragmentadas.
El sindicato defiende que la homogeneización de condiciones laborales debe hacerse mejorando la situación de quienes parten de mayor precariedad, entre ellas mujeres y colectivos en riesgo de exclusión. Aunque reconoce que subir el SMI no resuelve por sí sola la desigualdad estructural, reivindica el salario como herramienta clave para la autonomía económica y la prevención de la violencia machista.
ELA señala que muchas mujeres no podrán secundar la huelga por su situación administrativa, laboral o económica. Por eso, ha destacado que la huelga general del 17M es también una huelga feminista y ha llamado a poner los salarios, la fiscalidad y el reparto de la riqueza en el centro del debate.