Más Europa, más social

25/03/2002
Entrevista a Laura González de Txabarri (Landeia 101)
–¿Por qué reclamamos en Barcelona esa especial atención hacia el empleo o el aspecto social? –Porque la construcción europea se está haciendo, desde el principio, en torno al mercado, y el aspecto social y político sólo están presentes para embellecer y suavizar el discurso de algunos políticos. No se está trabajando por construir una Europa social o solidaria en la que se respeten los derechos de las personas y de los pueblos. –¿Cuál es la línea estratégica que se sigue en el proceso de construcción europea? –Ya hace varios años, en la cumbre de Lisboa, pudimos constatar que la UE continuaba por la vía de las políticas neoliberales y la liberalización de diversos sectores, y esta línea sigue en Barcelona. De todas maneras, se tiene la costumbre de culpar de todo a Bruselas, a la Comisión, cuando detrás están los gobiernos, con grandísimos poderes, que defienden la disciplina ‘nacional’. Lo que se está viendo es que Blair, Berlusconi y Aznar llevan a Barcelona un planteamiento totalmente en la línea de flexibilización del mercado laboral, de continuar con la liberalización de sectores económicos... con el fin, dicen, de llegar al pleno empleo. De momento, frenan esas pretensiones los gobiernos alemán y francés, que están en una posición más suave. En Barcelona se van a adoptar medidas que nos afectan a trabajadoras y trabajadores, y nuestra presencia es importante y necesaria, para recordarles que estamos ahí. –¿Qué quieren decir con eso de ‘flexibilizar’ el mercado laboral? –Según lo que publican los medios de comunicación, pretenden acabar con las rigideces en el mercado laboral, flexibilizar al máximo las condiciones de trabajo y la posibilidad de los despidos. El objetivo es la desregulación máxima. –Frente a la continua ofensiva neoliberal, el sindicalismo europeo ¿plantea alguna alternativa? –Estar en la calle es algo positivo, y marcar presencia como sindicalismo, como interlocutor de ámbito europeo, es positivo en sí. El nivel de reivindicaciones es variado dentro de la propia CES. Además, hay participación sindical en las manifestaciones de los días siguientes, convocadas por los movimientos sociales. Al final, las reivindicaciones sindicales y de los movimientos sociales reclaman el respeto de los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía. Planteamos la participación en las convocatorias de los dos ámbitos porque es necesaria la convergencia de movimientos sociales y sindicalismo: estamos todos en la misma lucha. La aplicación de las políticas neoliberales nos afecta a todos en las diferentes esferas de nuestra vida: como ciudadanos y como trabajadores. El adversario que tenemos enfrente es muy poderoso y la alianza entre todos los que luchamos por una sociedad más justa y solidaria la valoramos muy positivamente. –Ahora que se ha formado la Convención para proponer reformas en la UE, ¿qué posibilidad hay de superar los llamados estados nacionales y de ir a una Europa más integrada, más federal, más democrática? –La Unión Europea se empieza a crear de arriba abajo; la implicación de los ciudadanos y ciudadanas en el proceso de integración es muy escasa; un indicio de ello fue el rechazo del Tratado de Niza en el referendum irlandés. La cuestión de si se va a seguir en la política de arriba abajo, primando la economía y el mercado, o si se quiere construir una Europa basada en las instituciones de elección directa, donde haya una verdadera representación ciudadana en instancias europeas, deberá abordarse en breve, porque ante la ampliación que viene, ya no se puede seguir funcionando como hasta ahora. Está de actualidad el debate sobre el reparto competencial en la UE. La conferencia intergubernamental de Niza en 2000 no respondió a las expectativas, y la perspectiva de una UE con 27 miembros, en lugar de los 15 actuales, plantea la cuestión de la reforma institucional. Las estructuras previstas para los 6 países que fundaron la CEE en 1958, se encuentran al borde de la parálisis. En Niza los quince acordaron mantener el statu quo institucional, pero en 2004 habrá una cumbre intergubernamental para tratar esta cuestión. Presencia en Europa Ahí será fundamental la opción entre reforzar el carácter político de las instituciones, aparte del reparto competencial, ver cómo se regula la presencia de las naciones, regiones y no sólo los estados; ese debate no va a resolver nuestro planteamiento de autodeterminación, el problema concreto de Euskal Herria, pero sí es un debate que está ahí, a pesar de que algunos intenten acallarlo o se pongan muy nerviosos cuando se les pregunta sobre el papel de las comunidades y naciones en Europa. Quieren zanjar el debate diciendo que es cada estado el que decide el papel de las regiones. –¿Qué planteamientos podrá haber acerca de la reforma? –Hay diferentes propuestas: Alemania plantea trasponer su modelo federal a Europa; otros, como Francia, van por otra línea. Pero este será un debate interesante. En cualquier caso, el propio planteamiento de cómo se ha compuesto la Convención, el papel de las regiones –el Comité de Regiones es mero observador– indica por dónde van los tiros, y que de ahí no vendrá ninguna solución mágica. En cualquier caso, este debate está encima de la mesa, y la decisión que se tome será de ámbito europeo, no a nivel de cada estado. Europa, que se presenta como potencia económica y política se limita a actuar de meros camarillas de Estados Unidos en sus decisiones. Contra el desempleo –¿Cómo está el empleo en la UE? –Precisamente, el desempleo empieza a subir, pero habría que ver qué tipo de empleo se ha creado en los últimos años: las fórmulas impulsadas por la UE –privatizaciones, flexibilidad laboral, empleo a tiempo parcial–, dan como resultado la precarización total. Porque ahora no plantean nada nuevo, sino más de lo mismo. Desde luego, no tienen en cuenta a los trabajadores. –¿Cómo va a ser la integración de nuevos países? –Plantean la integración de algunos países a diferentes ritmos, lo que daría como resultado diferentes niveles de estados miembros. Hay un gran riesgo de llegar a una Europa a varias velocidades, y esto no es deseable, porque es más que probable que el proyecto social se desvanezca aún más. Si queremos primar la cohesión social, hace falta una armonización fiscal, y que los países que mejor están sean solidarios respecto de los peor situados. Habría que saber si todos están dispuestos. Porto Alegre II –Los movimientos sociales reunidos en Porto Alegre elaboraron un documento. ¿Qué se plantea en él? –Es un compendio de las conclusiones a las que llegaron los movimientos sociales en el Foro; es un documento extenso, porque la diversidad de temas tratados hace imposible resumirlos en una sola página. Incluye también una propuesta para reforzar el trabajo conjunto, las alianzas entre los diferentes grupos presentes en Porto Alegre; el acuerdo de impulsar foros contintentales, y un llamamiento a participar en movilizaciones comunes en 2002 (8 de marzo, 1 de mayo, día de la lucha campesina...). –¿Cómo se va concretando aquí la movida en torno a Porto Alegre? –En el Foro Social Mundial se decide impulsar foros continentales, y en Europa se está organizando para otoño el Foro Social Europeo, que será en Florencia. La primera reunión preparatoria fue el 9 de marzo en Barcelona; a la reunión fueron invitadas todas las organizaciones que estuvimos en Porto Alegre y las que quieran participar. A partir de marzo veremos qué grupos y movimientos se van sumando al Foro Continental.