"Preparan ataques brutales que hay que contestar"
“Este neoliberalismo voraz –ha señalado Muñoz- incapaz de mirar hacia atrás y ver el destrozo social que provoca, solo admite una contestación: o ganan ellos y su codicia o nosotros-as”.
Muñoz llama la atención sobre un hecho que ELA considera muy grave: “el control por parte del capital de las élites políticas afecta prácticamente a todos los partidos políticos. Han renunciado a la acción política alternativa y cuando eso sucede lo que tenemos de facto es un partido político único para una sola política en todo el Estado. Saben que esas políticas nos conducen a más paro y más pobreza y, sin embargo, son incapaces de diferenciarse en la acción política. Hay una aparente lucha ideológica que se limita al uso de las palabras con fines electorales sin que tenga concreción alguna en la política real”. En ese sentido Muñoz asegura que “pedir unos nuevos Pactos de la Moncloa supone un fraude a la sociedad que más sufre. Esos pactos hoy, de realizarse, solo tendrán por objeto el blindaje corporativo de aquellos partidos que aceptan la gestión de la crisis en los mismos parámetros que plantea el PP. Solo hay que mirar a Grecia para comprobarlo”
Muñoz lamenta la “hipocresía con que se funciona en política. Es inaceptable que sabiendo qué supone la utilización de las leyes básicas en el Estado para imponer política antisocial los partidos vascos se limiten a pedir “el pase foral allí donde ellos no tienen responsabilidades institucionales y, sin embargo, cumplan lo que Rajoy establece, en sus propias Instituciones”. La actual coyuntura de extraordinaria gravedad representa una gran oportunidad para que la política social se reivindique, para llenar el autogobierno o la soberanía de contenido real. Todo eso, que hoy es más urgente, exige voluntad política y credibilidad. Y hoy, la credibilidad solo la da el no cumplimiento”.
Muñoz señala que “Agosto es tiempo hábil para que hagan más cosas. También lo fue el año 2011 cuando Zapatero y Rajoy acordaron reformar la Constitución para establecer que, antes que cualquier otro gasto, la prioridad de los presupuestos públicos es el pago de la deuda a los que especulan con ella. Todo lo que hace Rajoy hoy se basa en aquella reforma constitucional, que hay que recordar, fue acordada entre PSOE y PP”. Anunciar que hay que recortar otros 100.000 millones de € más en los próximos dos años es, simplemente, una salvajada”.
Muñoz concluye que “la huelga general convocada (26-9-12) pretende trasladar a la movilización social todo el malestar acumulado y así, forzar a la política a lo que no quiere hacer. No hay ninguna razón para la indiferencia; ninguna razón para que el miedo nos paralice. Hay que responder en proporción a lo que está en juego. Se podría decir que excepto la banca y la gran empresa –los únicos beneficiados de esta política- el resto de la sociedad que vivimos en la economía real estamos interpelados a la movilización”.