ELA participará mañana en la “Vía Catalana hacia la Independencia”
ELA comparte plenamente esta iniciativa que pretende movilizar a favor de la independencia a todos aquellos que, en palabras de la presidenta de la Asamblea, Carme Forcadell, “creen que el derecho a decidir es la herramienta para salir de la situación de bloqueo actual”. En efecto, esta cadena humana es, para ELA, la respuesta coherente con un análisis político compartido por la inmensa mayoría de la sociedad catalana, un análisis que eleva a definitiva la negativa del estado a dar respuesta, siquiera mínimamente, a las aspiraciones nacionales del pueblo catalán, como se vio claramente en la tortuosa aprobación del Estatut y más recientemente con la negativa a revisar su modelo de financiación. La situación, cree ELA, ha llegado a tal punto que sólo el escenario de independencia es una propuesta política creíble y deseable para una gran parte de la sociedad catalana, ante el “no” absoluto y permanente del estado, incapaz de relacionarse bilateralmente con algo que no sea soberano.
ELA no sólo contempla con una sana envidia esta amplia movilización; también comparte plenamente el diagnóstico según el cual no hay ningún atisbo de la llamada “bilateralidad” en relación con el estado, como algunos de nuestros gobernantes se empeñan en repetir. Aún más, estamos asistiendo a nuevos episodios de recentralización que dinamitan un estado autonómico incapaz de dar satisfacción a las aspiraciones nacionales. Muestras de esa dinámica recentralizadora son la imposición unilateral de los límites de déficit, la intromisión en competencias como las educativas (ley Wert), la absorción de los organismos reguladores, la restricción de la acción política exterior, la reforma de la administraciones públicas, las políticas de empleo, la reforma eléctrica…
Al hilo de esta iniciativa, ELA quiere subrayar el enorme valor de la participación popular que está sirviendo de manera eficaz para mover a una parte no despreciable de la clase política catalana a una posición política que no habría defendido de no producirse ese clamor. A veces, afortunadamente, a los representantes del pueblo no les queda sino seguir el camino marcado por las clases populares movilizadas, y el catalán es un magnífico ejemplo de ello.