Denuncia de las agresiones en el transporte público
Como bien sabemos, las agresiones en el transporte público son una práctica cotidiana a la cual los y las trabajadoras del transporte público nos tenemos que enfrentar día tras día. Desde ELA no estamos dispuestos a permitir que esa práctica se haga de una manera impune. Estamos hartos y hartas de sufrir tanto agresiones físicas como verbales de manera continuada que afectan seriamente a nuestra salud, y por eso ELA quiere mostrar su total rechazo y denunciar estas malas prácticas que todos y todas en mayor o menor medida hemos padecido en nuestros puestos de trabajo.
Las empresas y las instituciones deben tomar cartas en el asunto porque la seguridad y la salud de las personas trabajadoras de este sector está en riesgo.
Desde el Gabinete de Seguridad y Salud Laboral de ELA hemos hecho reuniones con los delegados de prevención de las empresas del transporte público de viajeros de Bizkaia y hemos visto que la situación es dispar entre las diferentes empresas, pero a su vez, vemos un denominador común muy preocupante: las agresiones físicas y verbales son una realidad y entendemos que se debe hacer más, tanto por las empresas como por la administración, por velar por la seguridad de la plantilla de este sector.
Tras el estudio realizado, vamos a exigir a las empresas que identifiquen el riesgo de agresiones (físicas y verbales), para que posteriormente se valore este riesgo y se implanten las medidas necesarias para eliminar o minimizar las agresiones, poniendo los mecanismos que se estimen necesarios. Actualmente, en algunas empresas existen métodos y protocolos para hacer frente a este riesgo, pero muchas veces no están en funcionamiento o su implantación es imposible por no ser prácticos ni realistas.
Pero vemos que estas acciones por sí solas no van a ser suficiente, con lo que entendemos que hay que hacer que la administración, que es la garante del servicio, y la sociedad, que es la destinataria del mismo, se deben cada cual en su medida implicar.
La administración debe implementar todo lo que esté a su alcance para disminuir los riesgos, mejorando de esa manera la situación de los trabajadores y trabajadoras que tienen contacto directo con los clientes (conductoras y conductores, inspectoras e inspectores, supervisores de estación, cabineros y cabineras, USIs, …). Es por ello que vamos a exigir su implicación.
La sociedad por su parte debe ser consciente de que el servicio que se presta es un servicio esencial para el desarrollo de la misma. El transporte público une pueblos, acerca barrios, nos acerca a hospitales, nos permite estudiar, acceder al trabajo, …, con lo que la sociedad debe cuidar que el servicio sea de calidad. Eso es contrario a las agresiones que sufren las plantillas. No se puede permitir que las agresiones sean algo cotidiano.