ELA llama a participar en la manifestación contra la "doctrina Parot"
Para ELA, la doctrina establecida por el Tribunal Supremo en el 2006 según la cual los beneficios penitenciarios había que descontarlos de la totalidad de la condena impuesta –y no de los 30 años máximos de cumplimiento– respondió a una decisión política: la de evitar la excarcelación de decenas de presos y presas vascas. Como consecuencia de su aplicación son muchísimos los que han sufrido una prorroga injusta de sus condenas, muy por encima, en algunos casos, de los diez años.
Esta interpretación del Supremo se opuso a la que era de aplicación desde hacía décadas en el estado español y respondió al impulso institucional, político y judicial del llamado pacto antiterrorista, suscrito por PP y PSOE. Lamentablemente, este pacto sigue en vigor y nada hace creer que vaya a ser revisado. Esa doctrina 197/2006, llamada "Parot”, vulnera, en opinión de ELA, el principio de irretroactividad de las disposiciones sancionadoras restrictivas de derechos individuales, así como los principios de seguridad jurídica, de igualdad y los derechos a la tutela judicial efectiva y a la reinserción social.
ELA rechaza por tanto la decisión del Tribunal Constitucional español del pasado jueves, en la que acuerda mantener la aplicación de la doctrina Parot a la práctica totalidad de los presos políticos vascos que habían presentado recurso en contra de esta medida. ELA denuncia asimismo que el Tribunal Constitucional haya tardado hasta seis años en pronunciarse sobre una doctrina que ha supuesto el alargamiento de condena a más de 70 presos y presas. Cabe pensar que lo ha hecho ahora, además, porque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tiene previsto, al parecer, fallar antes del verano sobre si la citada doctrina vulneró derechos fundamentales de una presa política.
ELA considera una irresponsabilidad que en este momento, el Constitucional no haya entrado al fondo de la doctrina establecida por el Supremo, limitándose a declarar la procedencia de tres de los 31 recursos que tenía planteados. No es difícil concluir que esta decisión, que sigue profundizando en las políticas de excepción y de venganza, tiene una evidente motivación política.
Finalmente, ELA quiere llamar la atención sobre el injusto sufrimiento añadido que la aplicación de esta doctrina genera en los familiares de las personas presas. De los catorce presos políticos que padecen graves enfermedades, seis llevan más de veinte años encarcelados, y a cinco de ellos se les ha aplicado la denominada "doctrina Parot". Por todo ello, ELA exige la inmediata derogación de esta doctrina.