El Gobierno de Barcina premia a UGT, CCOO y CEN con más subvenciones tras su pacto del 4 de junio
No obstante, el pasado 20 junio, justo dos semanas después del pacto UGT-CCOO-CEN, el Gobierno foral informó de que los Presupuestos de Navarra iban a compensar el descenso de subvenciones para políticas de empleo impuesto por el Ministerio de Empleo para este año. En principio, el Estado contribuía con 29,1 millones a la financiación del Servicio Navarro de Empleo (cuyo presupuesto anual es de 66,2 millones), pero el Ministerio de Empleo decidió el pasado 24 de mayo reducir su aportación en un 54%, dejándola finalmente en 13,4 millones para todo 2012 (es decir, 15,7 millones menos de lo previsto inicialmente).
Así las cosas, y cumpliendo el pronóstico deslizado en prensa (el acuerdo UGT-CCOO-CEN del pasado 4 de junio “sirve para desbloquear un fondo de 20 millones en los presupuestos aprobados por UPN-PSN para que las tres organizaciones gestionen políticas activas de empleo, etc”, Diario de Navarra, 5-VI-2012; editorial, p. 12), el Gobierno de Barcina hizo pública el 20 de junio esa compensación de 14,1 millones para evitar los perjuicios que a los gestores de estos programas de formación les iba a ocasionar el recorte del Ministerio. El denominado Plan de Dinamización de la Economía pactado por UPN y PSN el 11 de mayo ya incluía en su primer punto esta exigencia: “Impulso de la concertación social mediante el logro de un acuerdo intersectorial”. Como se ve, UGT, CCOO y CEN han cumplido con diligencia -en sólo tres semanas- lo ordenado desde el Gobierno de Barcina.
Debe subrayarse que el Gobierno de UPN, ya en solitario, impuso el tremendo recorte de 132 millones ese 20 de junio, el mismo día que con otro decreto otorgaba 14,1 millones más a las denominadas politicas activas de empleo. En cambio, ese mismo día se anunció que “Navarra no podrá asumir en solitario” el recorte estatal de 5 millones a la Dependencia (políticas sociales). Es muy revelador comprobar cuáles son las preferencias y prioridades del Gobierno de Barcina, que el mismo día que recorta 132 millones en gasto social y de Educación, no compensa los recortes estatales en Dependencia, pero sí se apresura a poner 14,1 millones más en el Presupuesto foral para determinadas organizaciones.
Desde ELA se insiste en la importancia de las políticas activas de empleo y la formación como herramienta para la inserción laboral. De hecho, ELA las considera tan importantes que deberían gestionarse directamente desde organismos públicos, sin subcontrataciones ni adjudicaciones directas de cantidades que sólo sirven a la financiación de determinadas organizaciones, a cambio de su participación en el denominado diálogo social y en la garantía de una paz social ya incompatible con la oleada de recortes y conflictos laborales actuales. El fracaso de este modelo es patente sólo con reparar en el desbocado crecimiento del paro y la nula eficacia de décadas de concertación social.