Seguimiento completo de las trabajadoras de limpieza de edificios de Basauri en la primera semana tras el reinicio de la huelga
Las casi sesenta trabajadoras y trabajadores de FCC que realizan el servicio de limpieza de edificios y dependencias municipales de Basauri han secundado plenamente la huelga que se ha reiniciado el pasado martes, tras un paréntesis de catorce días impuesto por una resolución del Juzgado de lo Social. La huelga tiene paralizada toda la actividad de limpieza, salvo la correspondiente a los servicios mínimos decretados por el departamento de Trabajo, que se respetan por las huelguistas.
Por otra parte, la empresa FCC, que había contratado a una treintena de personas con el objeto de que suplieran a las huelguistas al reinicio de la huelga se está encontrando con dificultades, ya que, al menos la mitad de ellas han renunciado a su contrato al sentirse engañadas por la empresa que les quiere utilizar de esquirolas y porque se solidarizan con las huelguistas.
ELA, por su parte, sale al paso de las declaraciones del alcalde Rafael Ibarguen que actúa como portavoz de la empresa, por el talante claramente autoritario y antidemocrático que mantiene en este conflicto. Ha arremetido contra todos los organismos e instituciones que no se pliegan a sus intereses y los de las empresas. Así, además de criticar a las y los huelguistas, descalifica al Departamento de Trabajo porque no impone los servicios mínimos que él quiere, a Sanidad porque no recoge los informes sanitarios como a él y a la empresa le gustaría. Todo ello a la vez que está dedicando la mayor parte de la policía municipal a hostigar y acosar al personal en huelga, emplea los servicios jurídicos del Ayuntamiento frente al derecho de las y los huelguistas y no tiene inconveniente en incrementar los gastos o reducir los ingresos municipales para justificar sus posturas en la huelga, en lugar de destinarlos a la búsqueda de una solución negociada.
Ha puesto a toda la estructura del Ayuntamiento y a la oficina de comunicación de la corporación al servicio de una política de intoxicación informativa y de justificación de las posturas de las empresas, en lugar de asumir las responsabilidades que le corresponden ya que es el ayuntamiento quien fija las condiciones en las que se adjudica las contratas de los servicios municipales.
Mientras, la situación de la limpieza de los centros y edificios municipales ya empieza a acusar las consecuencias de la huelga y se han comenzado a suspender actos que el Ayuntamiento tenía programados en algunas de esas sedes.