Sobre la manifestación del 14 de setiembre en Bilbao, bajo el lema "Gora Euskal Herria"
COMUNICADO DEL COMITE EJECUTIVO DE ELA
La decisión del Gobierno Vasco y de su Departamento de Interior de impedir por la fuerza la manifestación del pasado sábado, en Bilbao, convocado bajo el lema Gora Euskal Herria, constituye un hecho de una gravedad sin precedentes.
El gobierno autónomo, en lugar de actuar como garante de los derechos y libertades de la ciudadanía, ha asumido el papel de ejecutor de la estrategia de restricción de derechos que el Estado español aplica en Euskal Herria. Y lo ha hecho del modo más lamentable, con un mensaje previo ambiguo, que engañó a los miles de hombres y mujeres que se acercaron a la manifestación, y una posterior intervención represiva inexplicable, que Interior ha pretendido justificar como respuesta a agresiones supuestamente recibidas desde la manifestación.
Lo cierto es, más bien, que la intervención de la policía autónoma careció de justificación y se apartó, además, de la más elemental prudencia operativa. Puede decirse que la serenidad de manifestantes y organizadores impidió que tuviese consecuencias aún peores.
Hoy cabe decir que el papel asumido e impuesto a la Ertzaintza por el Departamento de Interior del Gobierno vasco nos llena, como a tantos y tantos ciudadanos y ciudadanas, de decepción y tristeza. Por ello pensamos que la dimisión o cese del titular de Interior, como responsable político directo de estos hechos, debería ser la señal mínima de la voluntad del Gobierno vasco de reconsiderar la política aplicada ante la manifestación del pasado sábado.
Hay motivos para pensar que la actitud del Gobierno vasco en relación con la manifestación del día 14 es reveladora de la línea política de fondo que inspira a dicho Gobierno. Por debajo de puntuales proclamas soberanistas de escasa operatividad, se desarrolla un discurso y, sobre todo, una práctica presididos por la prevalencia absoluta de principios como el cumplimiento de la legalidad vigente, el respeto del marco jurídico-político y la renuncia a iniciativas que lo cuestionen.
No se trata, en nuestra opinión, de distintas percepciones u opciones sobre cuestiones de ritmo o de oportunidad, -sobre las que sería responsabilidad de todos tratar de llegar a acuerdos- sino de una estrategia mucho más de fondo, caracterizada por la renuncia a llevar adelante el proyecto soberanista y el aparcamiento de la resolución democrática del conflicto vasco.
En este sentido, los hechos que se han dado en torno a la manifestación del pasado sábado ponen en evidencia la falta de disposición del Gobierno de Ibarretxe para liderar y dinamizar la construcción de espacios políticos y sociales para un proyecto soberanista.
Sin embargo, son multitud en Euskal Herria los hombres y mujeres dispuestos a comprometerse en la construcción de esos espacios. Hay masa crítica para trabajar en un proyecto soberanista, siempre que los agentes políticos y sociales seamos capaces de establecer las bases mínimas de un trabajo en común. Ésa es nuestra tarea y nuestra responsabilidad.
La intervención armada de ETA lo reiteramos aunque el estado se obstine en cerrar las vías políticas- no tiene sitio en este proceso. Atravesamos un momento de decantación, nos encontramos ante la oportunidad y la responsabilidad de construir alternativas de trabajo en común que tal intervención cortaría de raíz.
Por último, de acuerdo con el comunicado de nuestro Comité Nacional de pasado 6 de setiembre, ELA reitera su disposición y compromiso de trabajar por un acuerdo de mínimos para dar una solución democrática al conflicto vasco y construir una alternativa soberanista.
16 de setiembre de 2002.