Trabajadores/as del sector sanitario por el cierre definitivo de Garoña

24/02/2015
Trabajadores/as del sector sanitario por el cierre definitivo de Garoña
Los trabajadores y trabajadores del sector sanitario de Araba nos suman al llamamiento de la Iniciativa Araba sin Garoña e invitan a la ciudadanía a acudir a la manifestación que se celebrará el próximo 28 de febrero para exigir el cierre definitivo de la central nuclear.

El debate relativo a los efectos sobre la salud de las centrales nucleares ha estado siempre presente en la comunidad internacional, diferentes estudios apuntan en uno u otro sentido, pero lo que ya resulta innegable tras sucesivos accidentes como los de Harrisburg (EEUU 1979), Chernobyl (Ucrania 1986) o Fukushima (Japón 2011), son los devastadores efectos sobre la salud en caso de accidente nuclear.

El informe de la OMS sobre Chernobyl, adoptado por la ONU, calculó en 9.000 las víctimas por el cáncer. Otros informes, como el realizado por la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN) eleva los muertos debidos al accidente nuclear a más de 50.000. En el caso de Fukushima los médicos han detectado un incremento exponencial de los casos de cáncer de tiroides entre los niños de la zona cercana a la central, a escasos días del accidente ya se detectó yodo radiactivo en el agua corriente de Tokio –a 240 km de distancia-.

No sólo en caso de accidente son peligrosas las radiaciones derivadas del funcionamiento de las centrales nucleares. La revista Biomedicine International publicaba un estudio que documenta cómo los patrones de riesgo sobre la salud a largo plazo se reducen al disminuir los niveles de peligro ambiental debido al cierre de una central nuclear estadounidense. Este estudio muestra cómo el cierre de centrales nucleares, -que elimina las emisiones radiactivas y reduce las toxinas en el medio ambiente y en la cadena alimentaria-, está relacionado con descensos significativos a corto plazo de casos de cáncer y de muertes infantiles en el entorno local.

Según los estudios de 1999 y 2001 de la Unidad del Cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, se detectó la existencia de una tasa más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos en el entorno de la central nuclear de Garoña. Asimismo, se constató que la mortalidad por cáncer de pulmón mostró un mayor incremento en las áreas en el entorno de 30 Km alrededor de las centrales de Garoña, Zorita y Vandellós I –estas dos últimas ya cerradas-. Según estos estudios, Garoña es la central nuclear en cuyo entorno se ha encontrado una tasa más alta de mortalidad por leucemia en la población de 0 a 24 años.

Un informe del propio Consejo de Seguridad Nuclear, después de señalar que las dosis por radiación acumulada son bajas, reconocía que "la diferencia entre los municipios con menor y mayor dosis efectiva acumulada es de cinco órdenes de magnitud y la distribución de las mismas no resulta similar entre las distintas instalaciones. Esto es debido a las emisiones más elevadas de los primeros años de operación de las tres centrales más antiguas, Vandellós I, José Cabrera y Garoña. Por ello, las dosis acumuladas en los municipios cercanos a estas instalaciones se sitúen en la parte más alta del rango".

De estas tres centrales, sólo Garoña no ha sido clausurada, y tras 42 años de actividad –lleva parada desde diciembre de 2012-, pretende prorrogar su actividad hasta 2031, después de 60 años de su puesta en funcionamiento en 1971. Teniendo en cuenta que la radiactividad es acumulativa, que el resto de centrales de primera generación han sido clausuradas, que el riesgo es cada vez mayor, considerando el impacto que la reapertura de Garoña puede tener sobre la salud, procede invocar el Principio de Precaución al ser urgente intervenir ante un peligro creciente para la salud humana, animal, vegetal o biológica.

En caso de accidente en Garoña, habría un efecto de radiaciones emitidas a la atmósfera que se dispersarían en función de los vientos dominantes durante días o semanas, y que convierte en potencialmente más afectados a las poblaciones y territorios más cercanos, la práctica totalidad de municipios alaveses.

Por todo ello, las personas que trabajamos en el sector de la salud en Araba, nos sumamos al llamamiento de la Iniciativa Araba sin Garoña e invitamos a la ciudadanía a acudir a la manifestación que se celebrará el próximo 28 de febrero para exigir el cierre definitivo de la central nuclear.