ELA exige la derogación del Pacto por el Euro
El responsable de ELA ha destacado que el contenido del Pacto por el Euro, firmado por los gobiernos de la Unión Europea el pasado 11 de marzo, “es muy grave”, destacando que se plantea:
- Revisar los métodos de fijación de los salarios y los procesos de la negociación colectiva con el objetivo de empeorar las condiciones de trabajo.
- Seguir aplicando ajustes en los salarios en el sector público.
- Reformas laborales para dar más poder al empresario.
- Reformas fiscales para aumentar la imposición indirecta, imponiendo una fiscalidad aun más injusta.
- Nuevos recortes en pensiones, atención sanitaria y prestaciones sociales...
Noval ha denunciado que este Pacto “ejemplifica el compromiso de los gobiernos de la Unión Europea para realizar un nuevo ataque a los salarios y a los derechos laborales. Y también es el anuncio de nuevos recortes en materia de protección social (en pensiones, sanidad u otras prestaciones sociales).”
El Pacto por el Euro “supone el intento de los líderes de los gobiernos de buscar una coartada europea a los recortes que en cada estado se vayan a dar”. Sin embargo, ELA quiere denunciar que, en realidad, son materias de competencia de cada gobierno, como reconoce el propio Pacto, y que los gobiernos, de manera interesada, para eludir su responsabilidad política por los recortes, deciden someterse a un marco europeo definido previamente por ellos.
El Pacto quiere cobertura para los brutales recortes sociales que se están imponiendo en la Unión Europea. Un ejemplo de ello es lo que pasa en Grecia, donde se está llevando a la miseria al grueso de la población y se va a privatizar todo lo que es susceptible de ser objeto de negocio.
Mikel Noval ha destacado que “existe unanimidad entre quienes gobiernan en Europa para aplicar las recetas más conservadoras. La socialdemocracia y Berlusconi van de la mano en el impulso del proyecto de construcción europea más reaccionario posible.”
Noval también ha destacado que las sucesivas reformas aprobadas por Zapatero (la laboral, la de pensiones, o la de la negociación colectiva) “encajan como un guante en esta estrategia. Se trata de “atacar los salarios y desmontar aún más los derechos laborales”, como hace la reforma de la negociación colectiva.
Para ELA es claro que el sindicalismo no debe dar, bajo ningún concepto, ningún apoyo a esta política. Al contrario, hay que exigir una distribución justa de la riqueza, que pasa por mejorar el poder adquisitivo de los salarios, mejorar la calidad del empleo, aumentar notablemente el gasto social y modificar sustancialmente el sistema fiscal, para que éste sea progresivo.